viernes, 25 de julio de 2008


He encontrado estas fotos en el ordenador de Tomás y he querido ponerlas aquí porque me parecen buenas y también porque me hacen pensar en Tomás mirando el mundo en busca de vida. Imagino su mirada en estos momentos de disparar la cámara, que casi seguro serían momentos de cierta paz, al menos la suficiente para dedicarse a algo tan elemental como ver las cosas, las cosas grandes y pequeñas de su ciudad y de su entorno, las cosas de verdad, de la vida. Momentos de posible alivio en el gran desconcierto, momentos que ojalá hubiera vivido más. Le imagino haciendo estas fotos buscando inspiración, para luego enseñárselas a alguien, o para enmarcar y regalar, como me ha regalado a mí o a otros. Aunque como casi siempre pasaba con Tomás, a lo mejor todo esto que interpreto es equivocado, o tal vez no, o a lo mejor todo lo contrario. Esta última foto, que es de las últimas que hizo, me parece evocadora, casi escalofriante. Tiene una luz entre tenebrosa y mágica, y se ve una torre al final de una calle, su calle, la calle de su vida en el ocaso. O a lo mejor está amaneciendo.

37 comentarios:

Begoña dijo...

Posiblemente era el ocaso, el final de su vida y sufrimiento, en la ciudad en silencio, era de noche, la noche que no acaba y se prolonga entre deseos, locura, sobresaltos. Cantaba el cuclillo tantas veces, tenía sed, me pesaban párpados y espera y mientras hubo otro día, cogíamos la piedra, la angustía y el castigo y empezaba a subir por la ladera. Hoy para tí no amanece otro día. Te quiero

Anónimo dijo...

Ver las cosas no te resultaba suficiente, tenías que tenerlas, comértelas, metértelas dentro para quedártelas todas para ti. No te dabas cuenta que sólamente verlas es mucho más cómodo, porque lo que ves no tienes luego que acarrearlo dentro, acumulado, cada vez pesando más, ocupando más espacio... Me hubiera gustado decirte: "haz más fotos, pásate el día haciendo fotos, dedicate a la fotografía aunque sea de manera obsesiva, haz seis mil fotos cada día y luego dedícate a ordenarlas, clasificarlas, retocarlas, etc." Ojala hubieras hecho eso y ojala te hubiera alejado la cabeza y el cuerpo del imán de la destrucción.

Anónimo dijo...

Hace unos años me leí un libro llamado "La verdadera felicidad" e intenté transmitirte algunas de las ideas que leí en ese libro sobre lo efímero del placer y sobre la búsqueda de la gratificación. ¿Qué pretendía yo? ¿Ser tu psicólogo? Menudo error. Cuando creía que tenía que estar ahí a tu lado, en realidad necesitabas que te dejara en paz. Y cuando te dejábamos en paz necesitabas que volviéramos corriendo para recogerte al caer.

Anónimo dijo...

Querido hermano:
¿A quién pienso que me estoy dirigiendo al escribir “querido hermano”? Si me estoy dirigiendo a tí, si creo que tú puedes estar escuchando lo que digo, entonces es que creo como mínimo en una conciencia después de la muerte. Si tú tienes conciencia para escuchar esto, la tendrás también para percibir la que se ha armado aquí abajo después del día 20. ¿Qué quiero decir con “aquí abajo”? ¿Implica eso que creo en “el cielo”? Como te decía, si hay una conciencia después de la muerte, (¿qué es la muerte?) tengo noticias para ti: lo que has dejado atrás no es sólo desolación y dolor. Amigos, familia y otra gente que pasaba por ahí se acuerda de lo bueno, de hecho estoy empezando a hartarme ya un poquito de todas las cosas buenas que la gente recuerda de ti: todo bueno. Ya lo ves. Querías ser el más malo y eras el más bueno. Luego se te pasó lo de querer ser el más malo, pero ya era tarde. Como no tengo imaginación para pensar en qué mundo o realidad paralela puedes estar habitando, al menos espero que estés durmiendo la mejor siesta de tu vida.

Anónimo dijo...

Me sorprendió después de la muerte de Tomás ir recolectando fragmentos de su vida que brotaban de manera espontánea por varios lugares. Javier se puso a hablar y me contó que le conocía mucho, que durante tres años trabajó con Diego, un amigo nuestro, que dibujaba muy bien, que tenía mucho talento... Luego Ramiro me contaba cómo tu hermano Tomás había veraneado en Cádiz en la casita frente a la suya y la de Estrella y cómo había hecho muchas fotos de ella, de mi hija, fotos buenas, atentas, que se preocupó de pasar a un cd y regalarle a Ramiro... La mirada de tu hermano posada sobre una niña que me pertenece. De repente me parecía que cuando uno muere se esparcen esos trozos de memoria y se reconstruye un relato fragmentario, pero colectivo, de nuestro paso por este mundo. Eso ocurría simultáneamente a tus dos recuerdos de infancia que nos enviaste, Juan, a los amigos. Como si, mientras vamos desapareciendo físicamente, corpóreamente, dejáramos una estela que se ilumina, que implosiona dentro de todas las personas a las que hemos tocado. Tu hermano dejó muchas huellas muy diversas que a mí me llegan también, aunque sólo le conociera tangencialmente... Me gustó esto, que no sé bien explicar, pero que ocurría, era visible y palpable, me conmovió mucho. Es tan extraña la vida, la verdad verdad de la vida. Líneas tangentes que se tocan un instante y dejan rastros.

Anónimo dijo...

Me acuesto pensando porqué. Me levanto pensando cómo. Paso el día pensando si fue por mi culpa, por algo que hice o que dije. Al final del día vuelvo a pensar porqué, sin respuesta, y todo vuelve a empezar así día tras día tras día. Ningún día estoy más cerca de nada que me aclare nada. También me pregunto: ¿porqué he de tener derecho a estas respuestas? A lo mejor no lo tengo. Era tu vida, siempre quisiste que te dejáramos en paz. No sabíamos dejarte en paz. ¿Acaso me creía yo mejor? En absoluto.

Anónimo dijo...

¿Y lo bien que lo debiste pasar tantas veces? Viajes, amigos, juergas, novias... De eso también tuviste, y no poco, sino mucho. Mucho más que mucha gente. Las cosas que te gustaban y que disfrutabas, que eran muchas. Todo eso quiero recordar también, aunque honestamente no lo recuerdo bien todavía, por el peso de todo lo demás. Pero está ahí, no debe ceder ante el ataque de "lo demás". El deseo más imposible que puedo desear es que volvieras a la vida, pero no a cualquier momento de la vida, sino a los buenos momentos, para empezar desde ahí otra vez. Como eso es imposible, pienso en otro deseo, no menos imposible, que veas a través de mis ojos lo que me queda de vida, si no todo, sí a trozos, los trozos buenos que puedan esperarme, espero que los veas en primera persona como si los vivieras tú. Imposible, ¿no? Me lo temía. Déjalo. Ya intentaremos alguna otra cosa.

Anónimo dijo...

Aquí conviven nuestras palabras,nuestros pensamientos transformados en palabras en el recuerdo doloroso de Tomás que se ha separado definitivamente de nosotros. Estas frases que vamos componiendo intentan llenar el espacio que dejó vacío el hijo, hermano, amigo,amante que atravesó nuestras vidas con una sonrisa, una súplica, un puñal ardiente,un temblor de miedo, una idea descabellada, una promesa o un deseo siempre insatisfecho en busca de ayuda.
Nos juntamos en este incomprensible espacio cibernético que prescinde del cuerpo del papel, del olor de la tinta y del rasgo tembloroso de la mano que muestra con sus signos el fondo de nuestra alma.
Hermano, padre ,begoña,amigo anónimo,cristina y otros que vendrán, volcamos en este lugar todo lo que nos viene a la cabeza pensado en aquel a quien hemos amado cada uno a su manera.
Este extraño lugar nos une formando un colectivo individual que se expresa con una libertad que nos otorga la soledad del momento y la pantalla luminosa que acoge la intimidad de las palabras.
Para Tomás.

Anónimo dijo...

La conversación pendiente. Como siempre, había una conversación pendiente. Cosas pendientes de haber sido dichas. Cosas que se podrían haber dicho. Me gustaría que habláramos, me decías a veces. Y yo te decía: cuando quieras, aquí estoy. Pero luego nunca se daba la ocasión. No acudías. Tenía que decirte: que era posible, Tomás. Era posible. Podías. Tenías un sitio. El sitio te estaba esperando a que tú lo ocuparas. Pero tú estabas en otro sitio, muy lejano, y estoy seguro que una parte de ti quería venir al lugar al que te invitábamos a venir los que te queríamos, los que necesitábamos que ocuparas ese sitio, que lo ocuparas por ti e incluso por nuestra propia supervivencia. Pero al mismo tiempo huías corriendo de ese sitio a nuestro lado. Tal vez deberíamos haberte dejado correr sin llamarte. Perdona por todo. Corre, vuela. No mires atrás.

Anónimo dijo...

Esta noche no puedo dormir.Estoy oyendo las voces de tantos como nos han rodeado las últimas veinticuatro noches, sentados alrededor de la mesa del jardín, y los sonidos de sus palabras se desvanecen en la oscuridad.
Nada será como antes. No bajarás de tu pequeña habitación para tomar una cerveza con nosotros.Lo siento, dirías, me había quedado dormido, ¿qué hora es?
La hora de ir pensando en decir adiós,la hora de dejarte ir. Pero ¿cómo se hace eso?
Ahora mismo el sonido del silencio es abrumador,agosto en la noche de Madrid y en nuestro barrio, produce ,otra vez, una ciudad con un millón de muertos.No sé dejarte ir.Tendré que llevarte, pese a todas las resistencias, hasta la desembocadura del Bidasoa , en la bahía de Txingudi y dejar que se queden tus cenizas en esa frontera deseada. Si yo no puedo dejarte ir que te lleve el mar que ha visto tanto de mi vida. Y que ahora vea tu muerte y la guarde hasta que llegue yo. Que no formemos parte de la tierra, que sea el mar.Hasta luego hijo.

Anónimo dijo...

Qué sensación tan extraña tengo desde hace ya 38 días, por no haberte conocido, por no conocer tu casa, ni tu vida ni lo que te pasaba, y ahora aunque quizás sea demasiado tarde estoy intentando recuperar el tiempo perdido, a través de tu hermano Gabriel y de Juan y de Bego y de Enrique...
Ahora sólo me queda conocerte de otra forma,quizás a través de lo que compartiste con mis hijos que fue mucho más que conmigo(sobre todo con Martinchu que tanto se parece fisicamente a ti), y así poder responder a las preguntas sobre su tio Patás (que se ha ido de viaje a un país) y para que Nicolás pueda saber quien fuiste y qué significate en tu familia, en nuestra familia.
En el cuarto de Martín (y ahora también de Nicolás) tenemos tus regalos, un león, a pato con sombrero, una foto de Martín que hiciste tú y una foto de los tres hermanos Cavestany de pequeños para que siempre seais tres y estés ahí, con ellos, con nosotros.

Anónimo dijo...

Errores. Hubo muchos. Por nuestra parte, digo. Uno, por ejemplo: Pusimos nuestra supervivencia en juego. La pusimos en manos del enemigo, que ya sabemos quién o mejor dicho qué era. No deberíamos haber puesto en juego nuestra propia supervivencia. Porque por extensión seguramente te cargamos a ti con ese peso. Por un lado estaba el enemigo. Por el otro estábamos nosotros. Teníamos que haberte dejado un espacio para escapar. Pero no supimos cómo hacerlo. ¿Cómo íbamos a saberlo?

Anónimo dijo...

"Quien da todo lo que tiene, no está obligado a dar más"

Francisco y Aurora dijo...

Para Tomás y para sus padres.



Tomas querido, querido Tomás, por fin nos atrevemos a escribirte en este espacio que puede leer todo el mundo, y que confesamos nos sobrecoge.
Nosotros creemos Tomás que estas en otro lugar, en alguna parte desde nos estás viendo y comprobando lo que te queremos, mucha, muchísima gente, y ves cómo con tu marcha todos hemos descubierto facetas, sentimientos en ti, en nosotros mismos, que estaban ahí, pero que no salían porque nos los dejábamos, porque no había tiempo para ellos.
Hoy a nosotros ante tu marcha, tan inesperada, tan prematura, tan dolorosa, comprobamos que nos han quedado demasiadas cosas sin decirte. Hemos compartido y hemos vivido contigo tu dolor de vivir, tus momentos bajos, tus “ya no puedo más”. Te hemos contestado con algún gesto de comprensión algún apretón de manos o un abrazo. Quizás poca cosa, pero es que las palabras no salían, no lográbamos que llegaran hasta ti. Tú también frecuentemente contestabas con tu silencio aunque siempre te venías con nosotros. Así nos demostrabas que estabas bien en nuestra compañía.
Has sido siempre un niño grande, muy grande, demasiado sensible y arriesgado que inspirabas ternura y a los que te conocíamos más: admiración.
Admiración por las obras que producías, llenas de belleza y creatividad, y sobre todo por el gran esfuerzo que movilizabas para intentar salir del abismo en que te movías.
Desde el dolor de tus padres, a los que tantas veces hemos acudido como tú buscando el consuelo, que ni a ti ni a nosotros nos ha faltado nunca, te decimos que te encuentres a ti mismo como eres , no como te veías y que encuentres la paz y el sosiego que tanto has buscado. El cariño lo has tenido siempre.
Tomás no hemos podido ir a Asturias porque tu no estabas ya aquí, y sin ti este viaje no tenía sentido. Volveremos a encontrar un nuevo sentido, como a tantas cosas, con tus padres. Tendremos siempre la presencia de tu recuerdo, y éste nos ayudará a que el dolor actual se vaya haciendo mas soportable, se transforme en un dolor sereno que se quedará para siempre con nosotros.
Tu mientras tanto Tomás, no te olvides de enviarnos la energía y fuerza que tanto necesitamos para vivir cada día.
El consuelo que ahora nos queda es que ya no sufres, aunque se mezcla con el dolor de no haber disfrutado más contigo, de haberte conocido mejor, de haberte podido trasmitir todo lo que sentíamos por ti.
Tomas querido, querido Tomas.

ferro dijo...

Hola Tomás !
Viajo a este espacio dedicado a ti desde el pasado, nuestro pasado.
Llegué al colegio, a los 10 años, y nos conocimos.
Tú, siempre atento a todo lo que pasara, te acercaste a mí.
Enseguida congeniamos y nos enfrascamos en crear historias, dibujos, situaciones...
En los siguientes cuatro años, esa poderosa e intensa etapa, viví contigo muchas experiencias que siempre me han acompañado.
De forma natural, algo nos hacía buscarnos mutuamente.
Después, nuestros respectivos barcos zarparon hacia otros destinos.
Gracias a ti he aprendido mucho.
Gracias a tu inquietud, fuerza, creatividad, humor, generosidad, humildad, alegría...
Y, aunque haya pasado tiempo, siempre has formado parte de mi presente.
Y así seguirá siendo, querido amigo.
También quiero celebrar aquí conocer a tus padres y hermanos, a los que también quiero mucho, admiro y deseo un montón de fuerza para seguir adelante.

Anónimo dijo...

Gracias, Ferro, por aparecer desde el pasado para dejar estas palabras. Eres una parte de la vida de Tomás sobre la cual he pensado muchas veces, y tus palabras hablan de vida. Me acuerdo mucho de vuestra fascinación con los Beatles. Te mando un abrazo allá donde estés.

Anónimo dijo...

Gracias, Francisco y Aurora por vuestras palabras llenas de verdad y de cariño, en este espacio que a veces es sobrecogedor como bien decís. Es difícil encontrar las palabras y vosotros las habéis encontrado. La búsqueda continúa.

Anónimo dijo...

Hola Juan, soy Javier Moya, compañero de trabajo de Tomás. No tenía fuerzas para escribir este maldito verano, pero quería enviaros a todos vosotros, pasado ya un tiempo y aunque no os conozca mucho, un fuerte abrazo desde lo más profundo de mi ser. También quería daros las gracias porque vi estas fotos días después de que Tomás las sacara, directamente desde su flamante nueva cámara, y me ha aliviado mucho verlas aquí (todavía no me he recuperado del todo, ya que pasamos muchos buenos ratos en los últimos meses) y que sirva este espacio de recuerdo de Tommy. Gracias. Un beso

Anónimo dijo...

No sé si tengo que escribir algo aquí, lo hago con la tranquilidad se saber que podéis borrar mi comentario si no lo consideráis oportuno.

Vengo del mismo pasado que Ferro, pero algo más lejano. Yo no traté con ninguno de vosotros, pero el resto de mi familia sí. Mis hermanos compartieron clase con vosotros: Gonzalo con Juan, Raúl con Tomás y Estrella con Gabriel. Además Begoña fue profesora de strella.

A pesar del tiempo y de que nunca fuimos íntimos, en casa siempre se ha guardado un buen recuerdo de vosotros. Hace unas pocas semanas, por ejemplo, comentábamos alguna anécdota de Estrella con Begoña. De vez en cuando también hablamos sobre alguna cosa que hemos leído u oído sobre Juan.

Hace poco más de un mes alguien nos dijo lo que le había pasado a Tomás. Os puedo asegurar que no dejó indiferente a nadie. Aún guardamos un estrecho contacto con algunos de los antiguos compañeros de Tomás y con sus familias. Para todos fue una trágica noticia.

Os envío un saludo y un fuerte abrazo, de todo corazón.

Álvaro

Anónimo dijo...

Hola Patás,
Todos, hasta los más pequeños, estamos buscando un por qué.
Martín y yo hablamos mucho de ti, ¡qué bien!, cada vez más, Tomás, a su manera, que es muy clara para su edad.
Según tu sobrino mayor, que todo necesita racionalizarlo, te has ido a otro pais, o a otro pueblo y unos malos te han matado (¡cuanta razón tiene!) O te ha picado una mosca y te has morido.
Pero vas a ir al médico y te vas a curar aunque andes con bastón, y además abu te va a recoger para ayudarte.
Todos, como ves, seguimos buscamos una razón de tu marcha,
Y yo espero encontrarla a través de esta herramienta que tu hermano tan sabiamente nos ha acercado.
Gracias Juan.

Anónimo dijo...

Gracias Javier Moya por tus palabras.Te conozco sobre todo através de las de Tomás, que siempre eran de afecto y reconocimiento hacia tí, a quien consideraba un amigo en quien poder confiar y del que siempre hablaba con cariño. Le ayudaste en un momento importante para él,pero no sabíamos hasta que punto lo era.Fueron los últimos días.
Gracias otra vez y un abrazo.

Anónimo dijo...

Tomás, imagino la dimensión y la profundidad de tu lucha, y al hacerlo, tira de mí como una resaca profunda y poderosa que me arrastra al fondo del mar, es una sensación tan devastadora como la sensación de no haber podido ayudarte en esa lucha, a salvar tu casa, tus muebles, tus cosas, tu persona todo lo tuyo. Tenemos que salvar algo de lo que queda para que no esté todo perdido, algo que simbolice tu supervivencia aunque sea irreal.

Anónimo dijo...

Tomás, hola, buen día. ¡Cómo me falta tu respuesta! ¿Te acuerdas?qué alegría cuando me respondías manteniendo mi tono. La verdad es que no te dije lo suficiente la fuerza y felicidad que me transmitías con un "buen día" en ese tono especial. Significaba muchas cosas: que en ese momento estabas completamente decidido, que de nuevo ibas a intentarlo una vez más, que tenías ganas de empezar, que respirabas fuerte porque en ese momento todo podía ser posible. Ese deseo de "buen día" se ha quedado grabado en mi memoria pero no soy capaz de recordarlo de oído, es una huella que guardo, ya sin tus palabras, muy dentro allá, en mi corazón. A menudo no podías levantarte en ese momento, ya te costaba mucho todo, pero durante los 15 últimos días de tu vida desayunamos juntos y luego yo me iba y tu volvías a acostarte, estabas muy cansado siempre, pero durante esos 15 últimos días de tu vida me acompañaste mucho y me ayudaste, estuviste a mi lado y ahora así será hasta siempre. No quiero que hayas muerto ¿dónde estás? ¿dónde está tu cara, y tus manos? ¿dónde están? aquí estamos nosotros,Tu padre, tus hermanos, los niños, tus sobrinos, tus amigos, pero tú ¿dónde estás?. No puedo creerme que hayas muerto pero es ya tan larga esta ausencia tuya, es más larga que a la que estaba acostumbrada, Tomás hijo del alma qué dolor, qué dolor saber y no poder creer que te has ido y que no vas a volver. Te seguiré esperando y acariciaré el mundo como te acaricié, por si te has escondido en algún sitio y no te puedo ver.

Anónimo dijo...

Gracias Álvaro por tu recuerdo a Tomás. Claro que puedes escribir aquí y te agradezco tu texto y el interés y afecto que supone. Este es un lugar para todos cuantos queremos evocar la memoria del hijo, hermano, amigo, amado, que se ha ido dejando entre nosotros una huella indeleble.

Anónimo dijo...

Anónimo contaba el 1 de agosto la manera en la que le habían llegado fragmentos de la vida de Tomás. Tomás dibujante y fotógrafo,Tomás amigo,novio, amante,colega y su mirada perdida en los niños que le iluminaban el rostro.
Anónimo: esa niña que "te pertenece" provocaba, seguro, en mi hijo, los mismos afectos que volcaba en sus sobrinos a los que ha retratado con tanto amor como es posible.
Lo terrible,lo inevitable, lo que nunca se espera,lo que dicen, "natural" es que un día, de repente, los hijos dejan de pertenecernos.Se van.
Ya sin nosotros ,ya no son nuestros.
A veces vuelven rotos, heridos y sus heridas, que creemos poder curar, son mortales y nosotros impotentes.

Ahora, en septiembe,su madre y yo, con la idea y el generoso entusiasmo de una mujer que le amó y a la que amó, vamos a reunir esos fragmentos de la vida de Tomás.
Os llamaremos a todos aquellos que conocisteis a nuestro hijo, aunque fuera tangencialmente , para construir recuerdos, imagenes, sonidos y palabras.
Una pequeña fiesta para que esos fragmentos no queden desperdigados.
Anónimo: súmate a nosotros.
Estás invitada.

Anónimo dijo...

Acudí a la llamada de los amigos del Coro para preparar un funeral especial para Alberto, el padre de Alvaro, Raul, Gonzalo y Estrella y allí me contaron lo de Tomás. Hace años que no se de vosotros. Solo trocitos que me llegan por algún conocido común ó los medios de comunicación.
Estos días está aquí Bárbara, mi hija, con mi nietecilla israelí, Alma, de 16 meses. Juntas hemos recordado los días vividos en Torrejón, donde Gabi ó Tomás, la rescataron de la piscina el día en que llegó Gonzalo y tuvo que caerse justo al agua en ese momento ¿Te acuerdas Bego? También en Tabarca. Cree que tiene una foto donde aparecen los tres Cavestanys Sánchez con ella como si fueran sus hermanos mayores, dice que los sentía así. Intentará encontrarla y subirla al Blog.
Recuerdo a Tomás y a Gabi y a Juan con un cariño especial igual que a vosotros. Compartimos una parte de vuestras vidas y de las suyas, cuando eran niños y empezaron a ser adolescentes. Siempre tan cariñosos y entrañables con Bárbara y Belén
Desde San Esteban os quiero hacer llegar mi recuerdo precioso de Tomás y de toda vuestra familia. Un beso enorme para todos.
Almu

Unknown dijo...

Hola, soy Pato.Acabo de enterarme de que Tomás se ha ido y ¿que si me acuerdo de él? ¿cómo podría olvidarle? ¿no dicen que el "primer amor" no se olvida? Teníamos unos 4 o 5 años y como estábamos siempre juntos jugando, Queta nos castigaba a dar una vuelta al colegio pasando la mano por todas las paredes. Era un castigo estupendo porque podíamos seguir jugando pero esta vez los dos solos. Con el tiempo nuestras vidas siguieron rumbos distintos y a pesar de que han transcurrido al menos 35 años no le he olvidado.Estos días voy a rebuscar entre mis cosas fotos de aquella época en las que salimos todos los compañeros de clase y algunos dibujos de Tomás que todavía conservo. Mañana no podré estar con vosotros pero desde aqui os envío un beso a todos

Francisco y Aurora dijo...

En recuerdo a Tomás de su tía Aurora el día del homenaje.


Tomás, vuelvo una vez más a tu lado después de nuestro largo viaje. Siempre te he traído algo de recuerdo. Hoy es tu recuerdo lo que me llevé y lo vuelvo a traer para compartirlo con todos los que te hemos querido.
No tengo las gafas negras puestas, y sigo sin saber quien o qué me las pone ni quien o qué me las quita; a ti te pasaba algo parecido.
Hoy en mi cabeza se agolpan y predominan los buenos recuerdos. Ciudades, calles, personas, que tanto me dicen y tu Tomas allí, llenándolo todo con tu presencia, vital, alegre, inquieto, arriesgado, simpático, cariñoso, alto, muy delgado, con tus manos inmensas y habilidosísimas, dibujando como nadie, ¡qué cosas tan bonitas y ocurrentes hacías! Con ideas siempre nuevas y a veces imposibles, con una gran capacidad de inspirar cariño
Niño tierno, algo desgarbado, lleno de imaginación, disfrutando de todos los momentos, yo aseguraría que esta etapa fue feliz. O por lo menos estuvo llena de momentos felices.
Adolescente guapísimo y difícil; desafiante, muy valiente, cuestionando todo, lleno de novias, de amigos y de enemigos.
Tomás, aunque ni tu tío Francisco ni yo te lo hayamos dicho nunca, jamás te hemos juzgado. Ni sabemos ni podemos ni queremos, pero hemos hablado mucho de ti.
Eras por encima de todo, lo supimos siempre, una buena persona, aunque deberíamos habértelo dicho antes. Eras nuestro sobrino, el hijo de nuestros queridos hermanos, Enrique y Begoña, el hermano de Juan, el mayor, que siempre lo fue, con su sonrisa enigmática, su fantástico humor, su amor al cine, y de Gabriel el hermano pequeño, nuestro ahijado, la bondad, la delicadeza, la solidaridad siempre. Los dos ahora ya extraordinarios padres, quizá algo duros contigo. Ellos vivieron tu problema, probablemente demasiado grande para sus años. Sufrieron mucho también por el dolor que producías en tus padres, hicieron lo que creían que debían hacer. Últimamente, desde fuera echábamos de menos su calor hacia ti que ahora te han demostrado sobradamente.
En vuestra infancia os recuerdo siempre juntos, y en esas etapas cuando veníais al Galapagar o a Villajoyosa, yo os cuidaba y os mimaba tratando de compensar lo reducido del tiempo que estábamos juntos,
Después, hubo un periodo en que nos vimos menos, estabais en otras guerras, pero siempre a través de tus padres sabíamos de vuestras vidas.
Perdona si alguna vez te has sentido sobre observado; tu tío y yo a veces hemos podido parecer inoportunos, reiterativos en nuestras preguntas. Nosotros tampoco sabíamos hacerlo mejor, ¡Tomas era, seguía siendo cariño!.
Vinieron Navidades, los Reyes, a ti te gustaba mucho dar y recibir regalos. En casa guardamos unos cuantos. En el verano también nos veíamos alguna vez, ahora pienso que fueron pocas. Vinieron los estudios, los trabajos, las bodas, también la tuya.
Siempre, claro está nos veíamos en las numerosas exposiciones de tu padre, en las que tanto colaborabas y disfrutabas con él. Compartías con tu padre, con tu enorme corazón y sensibilidad artística, los catálogos, las preparaciones, la inauguración, las cenas después, siempre lleno de admiración hacia él, ¡como me gustaba oírte decir padre, madre! Como colgándote de esas hermosa palabras que han sido todo para ti.
Pasaron algunos años, yo los viví como buenos para ti y después el reencuentro. Alto, ya no delgado, cariñoso, algo mas triste e inseguro, pero otra vez tus bellísimas manos y las preciosas obras que seguías produciendo. Estabas de baja en tu trabajo, habías vuelto con tus padres a tu casa, la de siempre, donde te encontrabas tan bien o por lo menos mejor y con grandes deseos de cambio.
Veíamos en ti y en tus padres sufrimiento, y en nosotros cierto rechazo por el dolor que producías, y por la lucha que presentíamos iba a ser larga y en la que siempre estuvimos dispuestos a ayudarte en lo poco que podíamos.
Y otra vez la ternura hacía tus sobrinos recién llegados: Martín, Pablo, Nicolás, ya incorporados a nuestra familia como Rebeca y Pilar. Tu capacidad de conectar con tus sobrinos, y de divertirlos; los niños siempre te han gustado y se te han dado bien como a tu madre. ¡Por algo será!
Y otra vez, aunque menos numerosos, tus preciosos dibujos, carteles, obra gráfica para los campamentos de tu madre, para sus trabajos, también para los de tu padre.
¡Que bien interpretabas sus encargos, y que gran esfuerzo debía suponerte realizarlos!
El viaje a Fuenterrabía en Semana Santa. ¡Cómo disfrutaste a veces, otras menos! ¡Qué ocasión perdida de hablar contigo!, pero no fui capaz, me sentía insegura, sin saber cómo ayudarte, con miedo de hacerte daño.
¡Cuantos intentos de controlar mis emociones pasando de las más altas a las más bajas! y como así no se podía vivir: las pastillas. ¡Que alto precio pagamos por ello! Al final yo hice un balance positivo del viaje, tu tío Francisco también. No sabemos tu ni tus padres.
De esta época recuerdo un viaje especialmente bueno, fue en Cuenca, a principios del año pasado, se te veía orgulloso de tu padre, de su exposición, en la que, como siempre, habías participado.
Parecía que estabas a gusto, te sentías bien en estos ambientes artísticos y afectivos. Me diste un gran abrazo, yo presentía que los momentos no eran ya tan buenos para ti. Allí estabas con Juan Villalba, tu gran amigo, haciendo fotos a todos y a todo.
Luego en las frecuentes idas a Madrid, tú siempre estabas allí, sobre todo en tu cuarto, en el sofá enfrente de la televisión, en el comedor algo inquieto, ansioso. Te solías venir con nosotros si íbamos a tomar algo. Por unos momentos, tu cara se iluminaba para caer después en el silencio. ¡Cómo disfrutabas con la buena comida que tantas veces tu padre nos preparaba!
¡Cómo nos gustaba verte entre nosotros!, nunca nos estorbaste, al revés, a mi concretamente, creo que a todos también, nos suponía una gran tranquilidad tu presencia silenciosa, a pesar de la ansiedad y tristeza que a veces te aplastaba.
Siempre decíamos que teníamos que volver al Galapagar, queríamos decir a otos tiempos, los de tu infancia y parte de tu adolescencia o a cualquiera de los recuerdos felices de las dos familias juntas.
Teníamos previsto para este verano ir a Asturias contigo los cinco, Esta vez no pudiste venir con nosotros.
El veinte de Julio te fuiste de forma inesperada y desde entonces estamos intentando hacernos a la idea de tu muerte. Para ello reconocemos que este blog nos ha servido, y también el homenaje del pasado sábado. Fue un día espléndido, nostálgico, de rencuentro de nuevo contigo, con tus dibujos, tus fotos, tus padres (con mayúscula), tu familia. De la nuestra monolítica y numerosa, faltaban, Kiko y Teresa que están en Irlanda y María y César recién incorporado, tampoco estaban nuestros nietos, a los que casi no conociste, aunque ellos saben muy bien quien eres. Todos nos mandaron un cariñoso recuerdo. Ellos, aquel veinte de Julio estaban entre nosotros, y se hacían las mismas preguntas que nosotros nos hacemos ¿cómo ha sido?¿por que?
He hablado con ellos, no se si supe trasmitirles el clima que allí se había creado y que era el tuyo.
Tomás, tuviste todo lo que una persona puede desear, ¡todo Tomás!, pero los enemigos te empujaron al abismo ¡con los buenos amigos que tienes!
Nunca he sentido tanto el profundo significado de “Descanse en Paz” ni he sentido un deseo tan fuerte de que así sea.
Tomás cómo has hecho revivir en mí, vivencias muy profundas llenas de sentimientos positivos que procuraremos trasmitir a nuestros hijos y nietos.
¡Tomas queridísimo, querida familia Cavestany, las cosas a pesar de vuestro esfuerzo titánico, no han podido ser de otra forma¿

Francisco y Aurora dijo...

Homenaje en recuerdo de Tomás.



No quiero dejar que pase el impacto de este día sin dejarte unas palabras sobre lo que vi y sentí en aquellos momentos. El sábado once de octubre fue un día maravilloso, de otoño, en un lugar maravilloso con gente más maravillosa todavía, hecho por ti y para ti, a tu medida.
Tu padre había preparado una exposición de tus dibujos y fotos con la suma delicadeza y entrega que solo el podía hacer. Estaban también los catálogos de varias exposiciones que tú habías realizado, de la misma manera para él. Era muy sugerente ver los temas de tus dibujos y su evolución, llenos de premoniciones, tan cuidadosamente realizados .Eras un gran dibujante. Tus fotos, las últimas inmortalizadas para siempre en este blog. Que sentido tan especial tenías de la estética y de la ética; la que tú te habías montado Qué estético y generoso eras tu mismo, qué capacidad la tuya para convencer, para llevar las situaciones a tu terreno. Descubrí allí, entre los papeles de Pilar, una foto tuya adulto ya, creo que encendiendo un cigarro. Nos gustaría tener esa foto tuya.
Allí se respiraba tu persona, el cariño hacia ti, en un ambiente creado para ti. No se puede pedir más de ti ya sin ti.
Descubrí también que te conocía mejor de lo que pensaba. Creo que siempre ha habido una comunicación especial contigo a través también de tu madre que tanto te adoraba, a la que yo siempre he admirado y querido tanto.
Aquel día en tu casa viniste a despedirte de nosotros, te ibas como tantas veces , tus padres te invitaron a quedarte , te sentaste con la cazadora puesta a mi lado , podía oír tu respiración, sentir tus temblores, decías entre dientes que no podías mas, yo te di mi mano temblorosa, seguiste temblando, yo también. Comprendí tu dolor que era el mío, y que, aunque muy diferentes, eran dolor humano de no encontrarse bien consigo mismo, de no quererse; entonces comprendí el esfuerzo sobrehumano que estabas haciendo para salir del abismo en el que te habías metido.
Desde aquel momento me fue fácil, aunque profundamente doloroso, ponerme en tu lugar. Los dos teníamos cariño a espuertas a nuestro alrededor. Yo, quizás todavía mas, mis hijos mis nietos Los dos nos sentíamos mal, depresión la llaman, maldita depresión.
Nosotros tu tío y yo, nos quedamos con una foto tuya, hecha probablemente por tu padre y que tenia Belén en su casa: estás tu con tus hermanos, con tus primas y primo, nuestros hijos, en nuestra entrañable Villa Vizcaya Tendrías unos once años y apareces al fondo arriba de la escalera, al lado de Juan, alto, espigado un poco chulito o mejor dicho creído, con tu tupé característico en tu hermosa cabeza, con tus largos brazos y manos como queriendo abarcarlo, abrazarlo todo. Y a tu lado un poco más debajo de la escalera tus primas sentadas, Aurora, María, Belén, Ana y mas abajo solo y también sentado Kiko. Gabriel subido en la barandilla de la escalera Erais un grupo estético y feliz, los mayores ya a punto de entrar en la adolescencia. Nos quedamos con ella, para nuestra casa, apresando momentos felices.
Y nos quedamos también de ese día con los niños, los hijos de tus amigos del alma, correteando por el jardín, mirando tus dibujos escuchando la música, incluso los mayores escribiendo y dibujando en tu libro, con cariño como todos.
Dice tu gran amigo Juan Villalba que si hubieras tenido un hijo, todo hubiera sido muy diferente, Te conocía muy bien, ¡te quería tanto!
Y tus sobrinos Martín y Pablo primos inseparables pululando por el jardín: buscando palos, inspeccionándolo todo, jugando siempre. Pablo comiendo con fruición chocolate. …los dos repostando en sus padres, en Abu y Enrique. Martín se parece a ti.
Y de repente Pablo se acerca al grupo musical, mira los instrumentos los toca, mira a los músicos, les habla y micrófono en mano empieza a cantar primero fue: vamos a la cama…. “Abu como sigue” grita y busca con la mirada a Abu. Aplausos y enseguida pregunta que si puede cantar otra y entona cumpleaños feliz, siguen los aplausos, él los recibe y sale corriendo buscando nuevas horizontes. Enrique vaticina: ¿serán los genes? ¡Que pena, no está Pilar!
Hoy aquí, como estamos receptivos, se ven genes por todo este misterioso jardín.
Lo podréis ver mejor todo en la película que rodó su padre….Es el futuro
Tu de pequeño tenias bastante de esta seguridad que luego perdiste ¿Por qué?
Cuantas personas, hombres, mujeres y niños allí en el estudio de Pilar, tan alta, tan guapa tan entrañable, dicen que fue tu primera novia; todos dicen que te quieren, que qué bueno fue conocerte, se han volcado en todos los detalles de tu homenaje, en la preparación, peleándose por trabajar, por hacer cosas para ti, para aliviar el dolor de tu partida. Lo han logrado, ha sido un día que quedara para siempre en lo más profundo de nuestros corazones.
Gracias Pilar, gracias familia Cavestany Sánchez, gracias Alfredo, gracias a todos. Ayúdanos Tomas a pasar esta dolorosa pagina de tu muerte y haz que perduren en nosotros los buenos recuerdos, ¡tenemos tantos!
Y por último queremos rezar con todos los que queráis uniros. Un padre nuestro por ti, y para ti .que ya estas en los cielos, al lado ya quizás de Andrés de Puri, del tío Luis, que tanto te quisieron y admiraron; a lo mejor te has puesto una bufanda que te hizo Puri, la del Atleti de Madrid para darle gusto una vez más
Tomas ya te lo hemos dicho muchas veces: No te olvidaremos nunca

Anónimo dijo...

Hola Tomás, aunque no nos conocimos mucho, según va pasando el tiempo y leo cosas en esta blog y otras que me van contando, veo que tenemos bastantes cosas en común.

Una de ellas es la fotografía, yo soy un desastre haciendo fotos, pero si me gusta ser muy datillista y fijarme bien en las que hacen los demás.

Te cuento esto ya que aeyer domingo viendo en el periódico un reportaje sobre las mujeres de los presidentes de los EEUU a lo largo de la historia, me llamó la anteción que la mujer del Presidente Roosvelt era, al menos en ese instante, casi clavada a nuestra abuela Carmen a la que ni tu ni yo conocimos.

Lo primero que se me pasó por la cabes, y así lo hice, fue escanearla y mandársela al Tio Enrique, que se que estas cosas le hacen gracia, y rápidamente me contestó que si, que el parecido es más que razonable al menos en el instante que se tomó la foto, que como bien "filosofea", la fotografía es una gran mentira que refleja un instante muy determinado que poco puede parecerse a la realidad.

Se que el te habría enseñado la foto y os habríais reido un rato, ya que el parecido es más que razonable, pero quizás ahora, desde tu nuevo "hogar" las estés viendo a las dos y con un sonrisa reconocer que si, que el parecido, con ellas delante es real.

Yo, por lo demás, sigo día tras día recorriendo la Gran Vía, fijándome en la cantidad de personas que están por ahí haciendo fotos y prestando atención por si alguno de ellos eres tu.

Carlos

Anónimo dijo...

Vuelvo otra vez a este espacio tuyo Tomás . Tu recuerdo me sigue por todas partes y sigo llorando sobre todo cuando veo tus fotos. Tu padre me ha mandado , no sabes cómo se lo agradezco, dos fotos, una de Pilar, a la que conocí hace muchos años en otro hospital cuando te operaron del tiroides. La otra más reciente es de nosotros dos en el sanatorio cuando te operaron del brazo. Tomás, en esos momentos te hacías muy pequeño y temblabas como un pajarillo, ¡con lo valiente y arriesgado que eras!. Qué miedo te daban los médicos y el dolor fisico. Aquel dia recuerdo que nos pediste salir a la terraza para fumar un cigarillo , lo pedías con insistencia y cierta ansiedad. Salimos, hacía mucho frio,tú ibas con esa especie de camisón de lunares rojos que te quedaba pequeño, ¡cómo me gustó acompañarte! ¡tan grande como eras!. No puedo acordarme de lo que estabamos hablando ni tampoco quién nos hizo la foto,seguro que fue tu padre. Tu padre que tiene la cualidad de hacerlo y guardarlo todo y presentarlo después en el momento oportuno. Se lo agradezco de todo corazón. Yo sigo descubriendo lo que te he querido, Tomás. El tiempo va pasando, a veces parece muy lento, otras veces tan rápido. Acaba de hacer cuatro meses que ya no estás con nosotros , y cuánto, cuantísimo te hemos recordado, hemos hablado de ti, contigo, con otros, con tus múltiples amigos, Tomás ¡cómo te hemos querido! y te has tenido que ir para que te lo dijéramos de mil maneras. Tomás, querido Tomás, tus alforjas estarán para siempre en el Galapagar donde tanto disfrutamos, y alguna vez penamos juntos,una vez más gracias por todo, Tomás y que hayas encontrado lo que tanto buscabas. Un largo abrazo, como tantos de los que te dí.

Anónimo dijo...

Hola Patás,
Ya ha pasado un año, si Nicolás ya tiene un año y tú, hace un año, estuviste allí, en el hospital, visitándonos.
Lo celebramos y aunque nadie dijo nada sé que te echabamos de menos...

Anónimo dijo...

Tomás quiero que sepas allá donde estés, que ayer tu madre me regalo un dibujo tuyo, es un dibujo de cuando eras muy pequeño. Al dármelo sentí una gran alegría, al mirarlo y ver un camión de bomberos, precioso, sin faltarle un solo detalle me estremecí y me estremecí porque pensé en ti, te imagine ya desde pequeño dibujando un artefacto que se inventó para actuar en los momentos angustiosos y del que se espera que siempre acuda a tiempo. Ahora ante tu ausencia, está claro, tu camión de bomberos no te ha sido útil, no llego a tiempo.
A nosotros ahora, nos queda la tarea de inventar o reinventar artefactos que como el tuyo no fallen en los momentos más decisivos de nuestras vidas.
Tu dibujo Tomás estará colgado en mi casa, será un rastro de tu vida y un recuerdo permanente, es una forma de sentir tu presencia asumiendo que ya no estás con nosotros.
Enrique y Begoña han tomada una sabia decisión al repartir todas tus cosas entre las personas que te hemos conocido, querido, tratado… porque en cada una de ellas estás tú y por tanto tu ausencia se hará presente en cada uno de los lugares en los que coloquemos tus pertenencias.
Gracias por tus creaciones y gracias a tus padres por saber encajar y compartir lo que en cada momento nos toca vivir.

Anónimo dijo...

Hola Tomás, un año más, el 2009 ... ¿qué nos deparará? Yo intento no ponerle demasiadas ilusiones para que no se cargue luego de sueños no cumplidos...sinceramente me bastaría con que fueramos felices a pesar de todo y que pudieramos disfrutar de momentos todos juntos con sus ratos tristes y sus buenos momentos, de la forma más natural posible.
Nosotros lo empezamos en el campo, con una conversación dura pero bonita (y para mi necesaria) entre Juan, Gabriel y yo sobre vosotros tres cuando erais pequeños, cuando erais adolescentes, cómo os veiais, cómo erais...curiosamente los dos tienen recuerdos difusos, solamente algunas imágenes o flashes de juegos o vacaciones compartidos...
Gabriel está muy bloqueado y apenas habla cuando sacamos el tema pero, con Juan, me comunico bastante bien para lo poco que nos conocemos y me ayuda mucho.
Me hubiera encantado seguir la conversacción pero la magia se rompió cuando tu sobrino pequeño pidió su biberón.
Cuando subí, ya todo había cambiado.
Para mi, te quedaste flotando en el ambiente...
Me hubiera gustado saber qué recuerdo tenías tú de ellos....

Anónimo dijo...

¡Cuánta gente querida aparece en este lugar! ¡Cuánta emoción en este espacio real y virtual a un tiempo!, tan real y virtual como los pensamientos. Todes buscando el amor y la forma de expresarlo. Todes alrededor de un conjuro de palabras bellas, de lugares añorados, evocando rostros, fotografías con rostros, todes mirando hacia el futuro desde ese instante en el que fueron, fuimos, atrapades. Aprendiendo a recordar...
Así imagino ahora el cielo, un lugar en el que no hace falta ningún Dios, porque no sería ése el destino anhelado -soñado o ensoñado- si fuera la morada de las especies divinas con sus cosas divinas, nosotres nos disolveremos simple y divinamente en el amor a nosotres (que para mí sois vosotres), tan real y virtualmente como lo hacemos aquí, ahora. Ahora, desde el verano del 2008. Ahora, que es aquél día del verano de 2008 disolviéndose entre nosotres muy despacio hasta la eternidad.
Para entrar en este cielo, primero tomamos la palabra escrita en la ventanita, y luego aparece lo que escribimos en una ristra en la que están todas las palabras escritas por les otres, todes hablando para todes, a través del recuerdo de Tomás.
Esta ventana de letras se convierte así en la puerta del cielo de los pensamientos. Imagino el infierno sin ventanas, sin palabras de amor de les otres, sin pensamientos ni recuerdos, sin fotografías de les seres querides, sin sus sonrisas, sin sus ojos mirándonos directamente.
Un espacio en el que sólo cabe el amor debe de ser un cielo. Y en él están y estarán para siempre les que hablan y les hablades, les que escuchan y les que son escuchades. Les que son, les que fueron y les que serán mañana, cuando nos recuerden.

Begoña dijo...

Sigues viviendo en mi recuerdo con tanta fuerza Tomás, cada día, cada mañana y cada anochecer, si hace frío por tu frío, si llueve por lo que pasaba con la lluvía, si respiro porque me parece que te encuentro en el aire que me recorre cuando lo exhalo, cuando me atrevo a pronunciar tu nombre en el silencio de mí misma. Tomás sigo sin entender, esto es demasiado doloroso, cómo ¿están pasando los días?, te echo en falta, me faltas y es una amputación dolorosa tu ausencia, saber ¿cómo se sabe esto? que nunca te volveré a abrazar, que nunca te volveré a ver, que nunca, nunca, la nada. Escalofrío, no acaba este invierno sin tí.

Begoña dijo...

Hola Tomás, he venido una vez más, en esta noche. El calor igual a aquel calor de aquella noche ¿cómo lo pude resistir? ¿cómo resisto? igual las calles, la ciudad, todos dormidos. El dolor de tu ausencia. Hace ahora 4 años ya, son 4 años.