Tomás, hijo querido ¿en dónde estás? te has ido definitivamente de nuestro lado y ya no volveré a verte ni a abrazarte ¡qué dolor tan grande hijo! y sin embargo todo sigue lleno de tu presencia y de tu mirada que no te resultaba suficiente para saciar tu ansiedad y tu sed
Parece ese remate de cúpulas tan madrileño ,tan simbólico,la unión y el fénix,el ave que resurge de sus cenizas pero yo te veo,hijo mío. Ahora tú también, ángel fieramente humano en esas torretas de nuestra Gran Vía. Con tus ojos Tomás, ya sólo veré la Gran Vía con tus ojos.
Subo cada noche a esta página en busca de algo nuevo,cuando no lo encuentro vuevo a leer los comentarios que más me duelen , y los que me alivian . No siempre escribo, a veces me atasco y entra en mi memoria, otra vez, tu imagen bajando por la avenida en sombras,de madrugada,volviendo a casa.Eso resulta suficiente ,puedo vivirlo intensamente ¿para qué escribirlo?. Ayer ,por fin , entraste en mis sueños. Juntos nos íbamos de casa pero salíamos del tercero izquierda de Lagasca 88,ya sabes lo raros que son los sueños,no existe el tiempo y sucede cualquier cosa.Vagábamos juntos por la Gran Vía entre las brumas de un amanecer helado.Ví tus heridas en la cara. Ahora, tú, sin tiempo, seguro que lo entiendes. Siempre estarás conmigo. Tomás.
3 comentarios:
Tomás, hijo querido ¿en dónde estás? te has ido definitivamente de nuestro lado y ya no volveré a verte ni a abrazarte ¡qué dolor tan grande hijo! y sin embargo todo sigue lleno de tu presencia y de tu mirada que no te resultaba suficiente para saciar tu ansiedad y tu sed
Parece ese remate de cúpulas tan madrileño ,tan simbólico,la unión y el fénix,el ave que resurge de sus cenizas pero yo te veo,hijo mío. Ahora tú también, ángel fieramente humano en esas torretas de nuestra Gran Vía.
Con tus ojos Tomás, ya sólo veré la Gran Vía con tus ojos.
Subo cada noche a esta página en busca de algo nuevo,cuando no lo encuentro vuevo a leer los comentarios que más me duelen , y los que me alivian . No siempre escribo, a veces me atasco y entra en mi memoria, otra vez, tu imagen bajando por la avenida en sombras,de madrugada,volviendo a casa.Eso resulta suficiente ,puedo vivirlo intensamente ¿para qué escribirlo?.
Ayer ,por fin , entraste en mis sueños. Juntos nos íbamos de casa
pero salíamos del tercero izquierda de Lagasca 88,ya sabes lo raros que son los sueños,no existe el tiempo y sucede cualquier cosa.Vagábamos juntos por la Gran Vía entre las brumas de un amanecer helado.Ví tus heridas en la cara.
Ahora, tú, sin tiempo, seguro que lo entiendes.
Siempre estarás conmigo.
Tomás.
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