viernes, 25 de julio de 2008


5 comentarios:

Anónimo dijo...

Al final Tomás,compartíamos ese interés por la Gran Vía.Te llamaba yo a tu móvil necesitando saber dónde estabas, queriendo evitarte,inútil empeño,malos pasos.¿Dónde estás?. Estoy haciendo fotos en la Gran Vía. Ya verás, luego, cuando vuelva a casa, te las enseño. Verás cómo te van a gustar.
Le has vuelto a dar sentido, hijo mío,a mis viejos paseos por esa avenida por la que han transcurrido tantos años de mi vida. Has cerrado con tus fotos un ciclo dentro del cual tu recuerdo y tu mirada estan ya incorporados para siempre.

Anónimo dijo...

Qué claridad tan limpia asoma en esta foto, Tomás, por las alturas. Al contrario abajo por el suelo, el incansable deaumbular a alguna parte de la gente es bien oscuro. Están, como siempre haciendo obras, evitando con parches que se rompa del todo el mundo que se rompe. Hoy hubiéramos haber podido tomarnos una caña ¿te acuerdas?bien batida, en un rato que tenía por la tarde, pero me has dejado sola recordando cómo bajamos aquí a aquella tienda de zapatos, a ver algún libro creo que estaba en la tercera planta y por fin al bar de la próxima esquina. Mira que me sentí querida y engañada, perdonándote todo antes y después que sucediera y sucedía, hasta esta muerte hijo mío tan temprana. Me duele hoy tu ausencia y el irme comprendiendo lo que no puedo ni quiero comprender, que te hayas muerto.

Anónimo dijo...

Querido Tomás, el día que tu te fuiste yo volaba en un avión. ¿Quizá nos cruzamos entre las nubes? Es casi seguro porque yo te veía todo el tiempo.
Ahora que he vuelto leo las cosas bonitas que te escriben y me da envidia de quienes saben hacerlo. Yo sólo sé que jamás se borrará en mi corazón tu sonrisa cálida de la última vez que nos vimos, en la exposición del Conde Duque...

Anónimo dijo...

¿Qué os podría decir Enrique y Begoña?
Sé que la peor pesadilla, de la que uno nunca se despierta, es la pérdida de un hijo y que, aunque es un acontecimiento diario y tristemente común en esta época, siempre pensamos que es algo que pasa lejos, pero sé también que no es así, que es un rallo que nos puede golpear, con su brutalidad e imposibilidad, en cualquier momento.
Pero sabéis que que no estáis solos, que la pérdida de un joven querido, vuestro Tomás, es algo que quienes os queremos vivimos, si no con la misma intensidad, que en vuestro caso es algo inefable, sí con fuerza y desolación, y que sólo conseguimos superar pensando en vuestro carácter, lleno de amor a la vida, de creatividad, de generosidad, de entrega a los demás que es lo que hará que sigáis sintiendo su presencia con cierto consuelo.
Leyendo este homenaje cibernético tan entrañable que ha montado Juan en recuerdo de Tomás. Me vienen a la memoria tantos buenos ratos pasados con vosotros. Me remonto a aquellos días en que vuestro padre corría para haceros la cena, a aquel verano que pasamos en Altea, los paseos en la zodiac, Gabi pescando calamares que luego cocinaba Enrique y que nos comíamos todos con gran deleite, Bego siendo el alma de todos con su cariño...... y tantos más.
Son momentos tan dulces, alegres y presentes que me hacen olvidar cualquier sentimiento de desesperación. Mientras estemos vivos los que le quisimos y los que os queremos, Tomás estará con nosotros.
Vuestra amiga Pilar D.

Anónimo dijo...

Gracias Pilar por tus palabras en este sitio en el que nos hemos reunido entorno a Tomás, junto a nosotros mismos,y para darnos lo que nos queda de su recuerdo y de los momentos que con él vivimos.
Aquel verano en Altea es ahora más inolvidable que nunca y tu presencia, entonces y ahora, entre nosotros significa lo más verdadero y permanente de nuestra amistad. La presencia y las palabras en este lugar de amigas como tú, nos muestra la dimensión del afecto compartido durante tantos años.
Gracias otra vez.
Tus amigos de siempre
Begoña y Enrique