Tomás, mi palabra querida, acariciada. Tomás, hoy eco ensordecido entre mis labios. Tomás, que rebotaba al lado de mi vida. Tomás desde hoy unida una vez más a mi amor. Te has quedado parada inerme, al lado del camino y es ya de noche y muy tarde, te he de decir: adios.
Espero que vuelvas,es tarde ya, pasada la medianoche,no soporto esta espera. Has llamado tres veces:estoy llegando. Y no llegas.Me enfado, cierro la puerta del jardín,entro en casa, vuelvo a salir a la calle, arriba y abajo de la avenida iluminada todo está vacío. Otra hora más, ¿cuántas todavía? Esta noche ya no viene, ¿cómo no va a venir? Ha dicho que está llegando ¿cuánto hace de eso? Es que definitivamente, no está. ¿Cómo que no está? Acabo de ver su sombra tras la verja, he oído el timbre, una llamada suave,breve, inconfundible. No es él.Seguro que es, mira la huella de su cuerpo en el sofá,el vaso vacío en la cocina,la chaqueta mojada en la silla del porche. Se ha ido otra vez pero ha dejado la luz de su cuarto encendida,eso es que va a volver. Mañana.
Tomás recogiendo tu casa he encontrado esta pelota vieja ¿es de tu padre? La tengo guardada con cuidado que es lo que hice por tí. La vamos a poner junto a tus cosas para Tomás que tu fiesta se convierta en festín. Tomás puede que ni nos oigas, que no sepas que estamos orgullosos de tí, de tu sensible y ardorosa mirada, de tí, de tí, de tí. Te fuiste mi héroe y me rompiste, ay qué dolor, qué triste esta tristeza estar sin tí, sin tí, sin tí. Nos has dejado, es verdad con muchas cosas, ansioso como eras de producir y acumular. Son bellas, son tus cosas, ¿por qué fueron tus manos tan hábiles, precisas? presiento los gestos hermosos y medidos de tus manos al hacer, coger, tocar, acariciar o destrozar. Te has ido mi triste príncipe encantador de serpientes tras la quimera disfrazada de heroina en un cuento nefasto y sin final feliz. Descansa en paz mi héroe, descansa ahora ya sonó para tí la hora de la paz, nos queda por hacerte un homenaje para reivindicarte en la memoria de los tuyos. Yo no te he dejado nunca de querer.
Juguete viejo y roto fuiste Tomás a veces en manos de un trágico destino. Me duele haberte dado la vida cuando pienso que has sufrido. Es, creo, natural intentar evitar el dolor a nuestros hijos, hacer que disfruten en la vida con eso que llamamos placeres cotidianos, ya sabes los momentos, esos momentos que hay que saber llenar reinvicando el derecho a la alegría. La alegría se ha quedado herida, bastante mermada, tiene un hueco, el que ocupabas tú, ay alegría de vivir, de acariciar, de saludar, de comprender, ay alegría se ha muerto mi hijo y es muy difícil sonreir sin restricciones. Hasta la acción más simple y neutra está marcada Tomás, por tu partida
Tu piel, tu piel, desde hace poco escudriño en las fotos, antes no resistía mirarte y vover a verte pero ahora intento rehacer tu imagen, me confundo porque sólo es un papel fotográfico frío y reluciente pero es lo que me queda físicamente de tí, una imagen que fue realidad de lo que ya no existes. Me gusta mucho una en la que te presiento distendido, tengo que pensar más menudo en ella y en aquellos momentos en las que te supongo feliz.
Hola Tomás, cuánto tiempo, no hay tiempo, no tengo tiempo, lo vivo a tope por ahí, siempre es verdad que con tu recuerdo, pero sin hablar contigo hace mucho que no hablo contigo. Hoy he echado en falta el abrazo que te tenía que haber dado, hace ya tanto tiempo sin abrazos, porque era tu cumpleaños ya hace 6 años sin cumpleaños. El recuerdo-tu presencia-tu ausencia me hacen cerrar los ojos, sin verte, tanto tiempo sin verte, que necesito cerrar los ojos para poder verte y entonces no puedo hablar, ni escribir es sólo verte, buscar el recuerdo de tu querida, amada imagen, tú, tú hijo mío sólo en el recuerdo. Vuelvo a cerrar los ojos, no resisto no verte, mirar para otro lado, estás dentro de mí. Un beso Tomás ¿me das un beso?
6 comentarios:
Tomás, mi palabra querida, acariciada. Tomás, hoy eco ensordecido entre mis labios. Tomás, que rebotaba al lado de mi vida. Tomás desde hoy unida una vez más a mi amor. Te has quedado parada inerme, al lado del camino y es ya de noche y muy tarde, te he de decir: adios.
Espero que vuelvas,es tarde ya, pasada la medianoche,no soporto esta espera. Has llamado tres veces:estoy llegando.
Y no llegas.Me enfado, cierro la puerta del jardín,entro en casa, vuelvo a salir a la calle, arriba y abajo de la avenida iluminada todo está vacío.
Otra hora más, ¿cuántas todavía?
Esta noche ya no viene, ¿cómo no va a venir?
Ha dicho que está llegando ¿cuánto hace de eso?
Es que definitivamente, no está.
¿Cómo que no está?
Acabo de ver su sombra tras la verja, he oído el timbre, una llamada suave,breve, inconfundible.
No es él.Seguro que es, mira la huella de su cuerpo en el sofá,el vaso vacío en la cocina,la chaqueta mojada en la silla del porche.
Se ha ido otra vez pero ha dejado la luz de su cuarto encendida,eso es que va a volver.
Mañana.
Tomás recogiendo tu casa he encontrado esta pelota vieja ¿es de tu padre? La tengo guardada con cuidado que es lo que hice por tí. La vamos a poner junto a tus cosas para Tomás que tu fiesta se convierta en festín. Tomás puede que ni nos oigas, que no sepas que estamos orgullosos de tí, de tu sensible y ardorosa mirada, de tí, de tí, de tí. Te fuiste mi héroe y me rompiste, ay qué dolor, qué triste esta tristeza estar sin tí, sin tí, sin tí. Nos has dejado, es verdad con muchas cosas, ansioso como eras de producir y acumular. Son bellas, son tus cosas, ¿por qué fueron tus manos tan hábiles, precisas? presiento los gestos hermosos y medidos de tus manos al hacer, coger, tocar, acariciar o destrozar. Te has ido mi triste príncipe encantador de serpientes tras la quimera disfrazada de heroina en un cuento nefasto y sin final feliz. Descansa en paz mi héroe, descansa ahora ya sonó para tí la hora de la paz, nos queda por hacerte un homenaje para reivindicarte en la memoria de los tuyos. Yo no te he dejado nunca de querer.
Juguete viejo y roto fuiste Tomás a veces en manos de un trágico destino. Me duele haberte dado la vida cuando pienso que has sufrido. Es, creo, natural intentar evitar el dolor a nuestros hijos, hacer que disfruten en la vida con eso que llamamos placeres cotidianos, ya sabes los momentos, esos momentos que hay que saber llenar reinvicando el derecho a la alegría. La alegría se ha quedado herida, bastante mermada, tiene un hueco, el que ocupabas tú, ay alegría de vivir, de acariciar, de saludar, de comprender, ay alegría se ha muerto mi hijo y es muy difícil sonreir sin restricciones. Hasta la acción más simple y neutra está marcada Tomás, por tu partida
Tu piel, tu piel, desde hace poco escudriño en las fotos, antes no resistía mirarte y vover a verte pero ahora intento rehacer tu imagen, me confundo porque sólo es un papel fotográfico frío y reluciente pero es lo que me queda físicamente de tí, una imagen que fue realidad de lo que ya no existes. Me gusta mucho una en la que te presiento distendido, tengo que pensar más menudo en ella y en aquellos momentos en las que te supongo feliz.
Hola Tomás, cuánto tiempo, no hay tiempo, no tengo tiempo, lo vivo a tope por ahí, siempre es verdad que con tu recuerdo, pero sin hablar contigo hace mucho que no hablo contigo. Hoy he echado en falta el abrazo que te tenía que haber dado, hace ya tanto tiempo sin abrazos, porque era tu cumpleaños ya hace 6 años sin cumpleaños. El recuerdo-tu presencia-tu ausencia me hacen cerrar los ojos, sin verte, tanto tiempo sin verte, que necesito cerrar los ojos para poder verte y entonces no puedo hablar, ni escribir es sólo verte, buscar el recuerdo de tu querida, amada imagen, tú, tú hijo mío sólo en el recuerdo. Vuelvo a cerrar los ojos, no resisto no verte, mirar para otro lado, estás dentro de mí. Un beso Tomás ¿me das un beso?
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