Por ser la única fotografía a la que, a día de hoy, le falta comentario quiero decir que es para mí la imagen de un sueño. La misma imagen que apareció en un sueño hace mucho tiempo y que, como casi siempre,transcribí al despertar. El sueño era terrible y absurdo y el escenario era exactamente el de esta foto: el Edificio España, símbolo de un Madrid que construía una trasnochada modernidad en tiempos de autarquía. Hoy no puedo volver a transcribir el sueño simplemente porque tengo miedo de mis propias palabras pero la muerte era su implacable protagonista. Absurdo he dicho y complicado, lleno de restos diurnos,ascensores al cadalso,pánico en las calles y ruidos de catástrofe. La imagen era exactamente ésta, la dibujé al despertar. Precisamente esta vista del Edificio España, Tomás la fotografió muchos años después.
Hola Tomás ¿sabes? me resulta tan doloroso lo que ha pasado, lo que te ha pasado a tí, vida mía que has muerto que paso el día haciendo cosas, muchas cosas sin tí y sin tu presencia que ya no volverás, las mismas cosas que hemos hecho juntos y no puedo pensar que ya no volverás. Qué raro es el pensamiento ahora, sabiendo que no sé que ya no volverás, porque sabiendo lo que sé que ya no volverás, que ya no volverás me duele el corazón. Pero dime Tomás ¡cuánto daño te has hecho! tienes cicatrizado el cuerpo y se te ha roto Tomás el corazón. Estabas tan pequeño entre mis brazos y creí cantarte una canción de amor desde el principio de esas que no tienen final que repiten y repiten estribillo y creí que acariciarte el pelo podía calmar tu sed, tu mal y no ha sido así hijo querido. Te quiero descansa que es la noche, descansa en paz hijo querido. Ha sonado tu hora de descansar no pensaba escuchar esas campanas y me duele el dolor de tu tragedia, mi tragedia, descansa que es tu hora, descansa en paz.
Hoy no ha sido un buen día, el día 49, 7 semanas, 7, exactamente, 7. Esto del tiempo y el tiempo que ha pasado y lo que pasa a lo largo del tiempo y es la vida, pero no pasa la vida, lo que llega es la muerte. La muerte, el destino común de los mortales. ¿Tiene el destino algún libro secreto que está escrito?¿En qué lugar tiene escondidos sus presagios?¿Será el tiempo que pasa subido en vendavales? Hace 49 días no podía parar, estaba tan inquieta, me temblaban los brazos y las manos. Te busqué durante 10 horas que fueron como eternas, tu móvil sonaba y sonaba en el vacío, silencio de la guantera de tu coche y yo marcando cifras y cifras, cifras queriendo descifrar impotente lo incifrable. Sabía que tenía que buscarte y subí y bajé por las calles de aquel maldito día que fue y es y será y era un 20de julio, un 20 caluroso de julio. Una paloma se cruzó en mi carrera y la aplasté, un golpe seco que retumbó en mi cuerpo y supe sin saberlo que morías. El tiempo pasaba y se marcaba el tiempo en un reloj de arena, de polvo blanco y sangre. Y mientras te encontré los edificios de esta ciudad sin nombre seguían colocados en su sitio ¿cómo no se han hundido? todo sigue en su sitio, eres tú Tomás hijo mío quién te has ido. Te doy aquel beso que te guardé esperando y estoy besando al aire.
3 comentarios:
Por ser la única fotografía a la que, a día de hoy, le falta comentario quiero decir que es para mí la imagen de un sueño. La misma imagen que apareció en un sueño hace mucho tiempo y que, como casi siempre,transcribí al despertar.
El sueño era terrible y absurdo y el escenario era exactamente el de esta foto: el Edificio España, símbolo de un Madrid que construía una trasnochada modernidad en tiempos de autarquía. Hoy no puedo volver a transcribir el sueño simplemente porque tengo miedo de mis propias palabras pero la muerte era su implacable protagonista. Absurdo he dicho y complicado, lleno de restos diurnos,ascensores al cadalso,pánico en las calles y ruidos de catástrofe.
La imagen era exactamente ésta, la dibujé al despertar. Precisamente esta vista del Edificio España, Tomás la fotografió muchos años después.
Hola Tomás ¿sabes? me resulta tan doloroso lo que ha pasado, lo que te ha pasado a tí, vida mía que has muerto que paso el día haciendo cosas, muchas cosas sin tí y sin tu presencia que ya no volverás, las mismas cosas que hemos hecho juntos y no puedo pensar que ya no volverás. Qué raro es el pensamiento ahora, sabiendo que no sé que ya no volverás, porque sabiendo lo que sé que ya no volverás, que ya no volverás me duele el corazón. Pero dime Tomás ¡cuánto daño te has hecho! tienes cicatrizado el cuerpo y se te ha roto Tomás el corazón. Estabas tan pequeño entre mis brazos y creí cantarte una canción de amor desde el principio de esas que no tienen final que repiten y repiten estribillo y creí que acariciarte el pelo podía calmar tu sed, tu mal y no ha sido así hijo querido. Te quiero descansa que es la noche, descansa en paz hijo querido. Ha sonado tu hora de descansar no pensaba escuchar esas campanas y me duele el dolor de tu tragedia, mi tragedia, descansa que es tu hora, descansa en paz.
Hoy no ha sido un buen día, el día 49, 7 semanas, 7, exactamente, 7. Esto del tiempo y el tiempo que ha pasado y lo que pasa a lo largo del tiempo y es la vida, pero no pasa la vida, lo que llega es la muerte. La muerte, el destino común de los mortales. ¿Tiene el destino algún libro secreto que está escrito?¿En qué lugar tiene escondidos sus presagios?¿Será el tiempo que pasa subido en vendavales? Hace 49 días no podía parar, estaba tan inquieta, me temblaban los brazos y las manos. Te busqué durante 10 horas que fueron como eternas, tu móvil sonaba y sonaba en el vacío, silencio de la guantera de tu coche y yo marcando cifras y cifras, cifras queriendo descifrar impotente lo incifrable. Sabía que tenía que buscarte y subí y bajé por las calles de aquel maldito día que fue y es y será y era un 20de julio, un 20 caluroso de julio. Una paloma se cruzó en mi carrera y la aplasté, un golpe seco que retumbó en mi cuerpo y supe sin saberlo que morías. El tiempo pasaba y se marcaba el tiempo en un reloj de arena, de polvo blanco y sangre. Y mientras te encontré los edificios de esta ciudad sin nombre seguían colocados en su sitio ¿cómo no se han hundido? todo sigue en su sitio, eres tú Tomás hijo mío quién te has ido. Te doy aquel beso que te guardé esperando y estoy besando al aire.
Publicar un comentario