viernes, 25 de julio de 2008


22 comentarios:

Anónimo dijo...

Tu casa Tomás,hijo mío ,tu casa que giraba entorno a la ducha,recinto a tu medida ,lugar central de ese pequeño espacio que habías transformado queriéndolo llenar con las imágenes de tu vida y con mis cuadros.
Gracias ,hijo mío, por haber elegido mis cuadros para llenar tus paredes.

Begoña dijo...

Casa, vivienda, cueva , refugio, resguardo, abrigo, guarida, asilo, exilio doloroso que te pertenecía sólo a tí.

Doloroso, era la clave y también too much, para entrar en tu dominio too much-doloroso-too much-too much-too much-too much.

Qué penumbra y qué luz tenías en tu casa y cuántas cosas, cuántas cosas de tí.

Un 23 de mayo la compraste y aquella familia que te dijo: que seas muy feliz. Recuerdo tu alegría, las compras de aquello por allí. Te gustaba que todo fuese bueno, bonito y agradable. Te acompañé a comprar y te compré, Confío en que aquel tiempo te dió algo y que hubo algún periodo tranquilo para tí.

Tu casa, tu referencia de vida y esperanza que querías vivir...encendías un candil tenue por la noche, "un nombre, mil nombres y un beso de mujer".

Anónimo dijo...

Hola Tomás, que bonito ver tu piso, donde tuve el privilegio de compartirlo contigo, con tus cosas, con tus recuerdos y donde pasé momentos de paz y tranquilida, gracias.
Me sentí tan bien, que hasta me tomé todo el Tio Pepe y las cervezas que dejaba el otro Juan Cavestany. Escuché tu musica, me dí cuenta de tu sensibilidad y tu ternura. La gente muy buena termina eligiendo irse pronto. Por eso donde te encuentres, recuerdame. Yo conservo tu caracol de la suerte, que me hizo encontrar las maletas extraviadas.
Lo llevaré siempre conmigo.
Que suerte haberte conocido, y ahora que tengo a mi hermano sin el cual no podré ya vivir, te prometo que lo cuidaré. Y tambien a mi hermana Begoña, a quien tengo tambien en mi corazón. Entre todos llevaremos tu ausencia con mas fuerza, pero que pena que nos dejaste. Te deseo tanto bienestar. Yo te evocaré cuando te precise. Y tu presencia estará entre nosotros cuando mis hermanos viajen a estas tierras. Gracias por permitirlo. Suerte Tomas!

Begoña dijo...

Tuve que ir de nuevo a tu casa, de nuevo, ya es todo nuevo es sin tí. Tomás creía que lo nuevo, por ser nuevo tendría algún valor, pero esto resulta que es un estreno de la nada, tremendo, es, sin tí. Sonaba tu casa tan vacía, tan vacía sin tí. Subí a tu casa tu último domingo, sudando con angustia y estaba tan en orden, no habías vuelto allí.

Volví más tarde, creyendo que te habrías refugiado, que habías huido del clínico, que estarías allí. La policía estaba entrando, el DNI. Su hijo en las urgencias, en el Gregorio Marañón.

Ya no has vuelto a tu casa, vida mía. Tu casa que te animé a comprar, que tanto te ayudé, tu casa que tanto te gustaba, que ibas a cambiar algunas cosas, que ibas a mantener.

Capítulo final de tu historia, capítulo final. Tengo que reconocer que te he querido tanto, que estoy extenuada y que estrenar de nuevo un día, es doloroso, es que estoy ya sin tí.

Anónimo dijo...

“Es preciso haber visto dormida a una persona: de lo contrario se ignora cuál es su aspecto. El rostro de tu amigo, al que crees conocer, es tu rostro, reflejado en un espejo imperfecto y tosco”
Tomás, el 21 de julio te vi durmiendo, la imagen se me ha quedado grabada para siempre, no por dolorosa, sino porque era por fin tu verdadero rostro, era la esencia de ti, donde confluían la infancia, la paz y el futuro. Era tu rostro perfecto, sin tosquedades, sin la sombra de los demás, sin nosotros.

Anónimo dijo...

Ayer estuve en tu casa otra vez,hijo. En el silencio recalentado por el sol de agosto creí escuchar tus pasos,los ruidos cotidianos en la cocina en la que pude verte un instante preparando un arroz con verduras ,el de siempre.Todo estaba en orden pero, maniático como soy, me puse a distribuir algunas bolsas y a colgar en el armario tus interminables camisas y pantalones que habían quedado sobre la cama.
Sobre el viejo escritorio de la sastrería de Andrés, su retrato y el de Pury, tus abuelos,todos los primos en el jardín de Villa Vizcaya, dentro de la vieja barca que navegaba en la alberca , arriba , en la huerta.
Quiero pensar que tuviste una infancia feliz con perros, ciruelas y chaquetas de punto tejidas por tu abuela.
Desde la cocina me dijiste que sí con la cabeza, pero no pude ver tu cara de modo que me alegra de algún modo , saber que Juan vio en ella la infancia, la paz y el futuro.
Hermoso como eras, vivirás con nosotros durante todo ese futuro que haremos presente cada día.
Te quiero, hijo. Descansa durante toda tu muerte.

Anónimo dijo...

Hola Tomás, me gustaba tu casa, con luces, con penumbras, tus gestos, tus detalles, tus fotos, no pudiste desprenderte de algunas de tus fotos, tu vida, tus recuerdos, tus mujeres en el marco del espejo llenas de sol, de vida eterna, de sonrisas. Ahora desde que tú no estás y es lo más tuyo se ha convertido en un lugar venerable porque en cada milímetro presiento que has vivido allí. Tenemos que vaciar las cosas, pensamos repartirlas entre amigos, tu ropa especialmente ¿lo comprendes?, ya no la necesitas, se ha cumplido la sentencia y te has inmolado, Tomás hijo del alma, tan querido. Duerme, las luces se han quedado encendidas, descansa en paz.

Anónimo dijo...

Es domingo y he vuelto a tu casa, a por la hierba mate porque ha venido Juan. Es otra vez domingo con cada una de sus horas y el lunes y el martes que cierran un círculo sombrío, negro, trágico, fatal. Y vuelvo a retroceder, el sábado y cada una de sus horas. Las mejores de 1,30 a 3, de madrugada porque estas vivo y has vuelto, y hablamos, como queríamos hablar, me habías dicho: madre tranquila, y estuviste repasando, ante mis ojos, el eco entero de tu vida. Todo era dolor y más dolor. Te recordé que siempre te he querido, que estaba a tu lado. Me dijiste que nunca te fallé, pero que estabas solo, que habías fracasado. Estábamos cansados de esta vida los dos. Yo te he querido entero y sabía que eras valiente y generoso, un hombre inmaduro, adolescente, caprichoso, un soñador, compasivo, egoista, sensible, buena gente, drogadicto, a veces, cuando amanece el día, un luchador y a veces ya de noche a la luz de la luna y las estrellas un lobo, un depredador, acechando a tu presa y era tu presa, malditos polvos blancos, la que a tí te mató.
Y vuelvo a las terribles de 1,30 a 3, de madrugada porque fue entonces cuando de pronto te subiste alocado a tu deseo y no te supe detener. ¿Por qué no te despides de mí? Y ya no me miraste Tomás, hijo del alma. Tu ya no me miraste más, yo sí pero te encontré muerto, estabas en una camilla de hospital. Eran alrededor de las 18,30 de la tarde. Han pasado ya 8 domingos. Me voy, descansa en paz.

Anónimo dijo...

Querido primo recién descubierto y ya perdido.
Qué duro saber que no estás y yo quizás sin haberte agradecido suficiente tu/mi casa en ese tan necesitado año "sanático". Muchas veces te invité a tomar una cerveza, con el deseo de acercarme un poco a tu tormenta interior.
"No soy buena compañía en estos momentos" me dijiste, "Creo que tú siempre eres buena compañía" te respondí sin querer presionarte.
Lo que leo en tu "blog" me muestra que no estaba muy equivocado y más lamento por mí que no nos hayamos podido fabricar el momento para estar un rato solos.
Cuando te conocí le dije a tus padres que parecías un enorme corazón con dos piernas y una piel demasiado fina para protegerlo. No tengo el conocimiento para asegurarlo pero por lo que transmiten quienes te conocieron bien, creo que éste no era el mundo para tí o tú no eras para este mundo.
Ojalá allí donde estés puedas encontrar la paz y el consuelo que te faltó aquí.
Aprendí a querer a Madrid a través de Enrique y Begoña, quienes me acogieron como sólo ellos saben hacerlo. Además tuve la suerte y el placer de ocupar tu piso de Eduardo Aunós durante muchas horas que me ayudaron a cicatrizar, un piso donde todo lo que contenía era reflejo de tu personalidad, de tu sensibilidad y tu gusto exquisito.
Qué difícil es volver y no verte...
Ahora siento la alegría de ver a tus padres y tus hermanos juntos... pero el precio ha sido excesivo.
Te seguiremos extrañando y nos quedamos con las ganas de verte en Uruguay donde te hacía ilusión ir.

Anónimo dijo...

He salvado las vespas, Tomás, he entrado y he salvado las vespas del derrumbamiento inminente, yo no sé nada, pero estoy casi seguro que querías que salvara las vespas, que ya no acabarán bajo el escombro, al menos de momento, las tendré en mi casa, un poco de tiempo más, no mucho, una breve prórroga, también los muñecos de plástico, los simpsons, los teleñecos, el spongebob, se los has regalado a Pablo, se los he dado de tu parte, son tu regalo de hoy para él y ya no los suelta, ahora ven su habitación, a los muñecos, les queda algo más de tiempo que a las vespas, siguen vivos en manos de Pablo, va a implosionar dentro de poco tu monumento al pasado, tu guarida de tesoros del pasado, de tu pasado y del pasado de los demás, en el cual me he dado cuenta que vivías, mientras los demás nos alejábamos del pasado tú volvías a él, a lo mejor era tu único territorio posible, he salvado las vespas, los muñecos, no es suficiente

Anónimo dijo...

Sí, hoy hemos entrado los tres, tu madre , tu hermano y yo.
Estabas allí, los tres te hemos visto pero no hemos querido, no hemos podido decírnoslo,era evidente.Hemos ido a encontrarte en tus cosas,ropa ,bolsas, los muebles de El Jueves, esa tienda del Rastro que me los cambiaba por cuadros,seguro que te acuerdas,los muñecos,las vespas,los carteles de los Rolling,los calendarios sin tiempo y los centenares de cables, enchufes,transformadores de recuerdos en lágrimas,las viejas chapas de coches, los carteles de prohibido atravesar las vías bajo las responsabilidades a que hubiera lugar y una colección de estupendos dibujos,esos de línea clara en papeles de Ogilvy One, trazados con mano maestra de dibujante de humor, que estarán en tu exposición.He llenado esa maleta que trajiste una noche,mira padre está nueva,con alguna de las camisas que más me gustan,las negras, que me seguiré poniendo porque si nunca vestí de luto, ahora lo llevaré dentro el resto de mi vida.
De modo que te hemos vuelto a traer a casa en todas y cada una de tus innumerables cosas y muchas más que todavía llenan el pequeño piso que fue tu refugio.
¡Ah!, se me olvidaba, llamó Pablo para contarnos que tiene tu regalo.
Le contaremos quien eres, quien eras.
Hasta mañana.

Anónimo dijo...

Hemos llevado y traído ya varias veces la maleta de casa a la tuya, ida y vuelta. Ida-vacía y vuelta-llena, tienes llena tu casa de tus cosas, te gustaban, te encaprichaste algún día de cada una de ellas, hay varias que recuerdo, las querías, las colocabas en un lugar preciso están preciosas llenas de amor de tu presencia llenas y están solas, las has dejado solas, calladas, en silencio. Tomás, las he acariciado una a una para acariciar por donde esten las huellas de tus manos. Están ya colocadas de otra forma y empiezan a notarse algunos huecos, no creas que están desordenadas.
Se sigue extendiendo tu recuerdo que va ocupando otros espacios igual que el agua mansa se extiende cuando pasa. ¡Cuántas cosas, Tomás! ¡Qué generoso! Me debato angustiada entre las dudas, mil dudas, mil preguntas, te has despilfarrado en un combate que estaba perdido de antemano. Descansa hijo querido, descansa en paz, descansa.

Anónimo dijo...

Entré en tu casa, que raro, que sensación más extraña pues nunca antes había estado... no miento, si que había estado, una vez, en la puerta, esperando a que Gabi bajara después de haberte intentado salvar un poquito, una vez, era verano hacía mucho calor y fuimos a llevarte cosas de comer.

Hemos cogido tu cadena de música, que bien, yo si que quería un recuerdo y algunos CDs, qué curisoso pues tu y yo que no hablamos practicamente nunca teníamos gustos de música parecidos y los he cogido.
También juguetes para Martín y Nicolás, para que tengan un recuerdo y ese bate que Juan le regalo a Gabi pero que tenías tu.
Martín viene a la fiesta y no sabe dónde va, con lágrimas en los ojos se lo intento explicar pero ni yo misma sé lo que significa hasta que salgo de allí , de lo que iba a ser, para ti y para todos nosotros. Esta vez, gracias Tomás por reunirnos a todos a tu manera, sé que una vez más hiciste e hicimos felices a tus padres,que tanto lo necesitan.
Gracias a todos por estar juntos ahí el sábado, al final sé que mereció la pena y estoy segura que Tomás estaba allí.

Anónimo dijo...

Poco a poco vamos vaciando la casa,tu pequeño piso junto a La Fuente del Berro.
Hace tiempo que Juan se llevó las vespas, Gabriel el equipo de música,Carlos y Gisela ni se sabe, afortunadamente,cuántas cosas ,Pilar libros,catálogos y camisetas y un mantel de cuadros para su casa.Benson se calzó a duras penas unas botas rockeras de esas con la punta hacia arriba y la pequeña tolva de Andrés para rellenar cigarrillos.Paloma quiso ponerse uno de tus jerseis negros que, incomprensiblemente, le queda de maravilla y unas sudaderas muy abrigadas para el invierno que empieza sin tí.Yo le regalé de tu parte una mochila de cuero y el edredón de raso de tus abuelos.
Tu armario sigue lleno de ropa y tu madre lo ordenó con cuidado.
Yo me he llevado tantas cosas que no las podría contar.Y la casa, tu pequeño piso junto a La Fuente del Berro, sigue lleno.
Lourdes se llevó, no me acuerdo, creo que un libro de dibujos de Robert Crumb y, no sé, algo pequeño que le pareció muy tuyo, pero sin poder ni querer evitar ni una sola lágrima.Octavio sólo quiso un libro raro y antiguo sobre un tema relacionado con el vino y el cultivo de la vid... ya sabes cómo es, no quiso llevarse el desnudo con gallina y dejó un retrato tuyo en el gran cuaderno de dibujos que tuvimos en la exposición.Tengo que guardar algo para los de Montevideo, para Cristina y Juan Cavestany de Uruguay que allí vivieron y nunca te olvidarán, ya me lo han dicho.Y algo para Margarita, para que lo tenga en Buenos Aires, que si no te conoció, y tal como es, ya aprendió a quererte.
Hoy le dimos a Aurora las alforjas que tenías en la mesa de comedor, justo lo que más le gustó para El Galapagar.
El viernes iré con Lucía que seguramente se llevará ropa y llorará para adentro para que yo no lo note, ya lo sé.
Y tu casa, tu pequeño piso junto a La Fuente del Berro sigue lleno. Va a ser difícil vaciarlo porque cada cosa está llena de ti.
Pero hay que alquilarlo ¿no te parece?.
Ya he puesto el anuncio.
Buenas noches Tomás, hasta mañana, que descanses.

Anónimo dijo...

Otras dos veces antes de ésta he intentado entrar por esta ventana y no sé si mi torpeza e incapacidad para cumplir con lo exigido en la casillas irreductibles, supongo que sí, me han devuelto en ambas ocasiones a la nada, a la ventana en blanco, dejando lo dicho escrito entre yo y yo mismo, en el aire, o ni eso siquiera. Llamo a Enrique y me pone en la cosa, como tantas otras veces.
La primera vez que me vi en blanco (al frustrado regreso a la ventana la página había caducado y parpadeaba el tabulador solo entre el blanco luminoso) me asaltó el pudor y pensé que quizá era mejor así, y desistí enseguida. Pero hoy mismo lo he vuelto a intentar y en esta ocasión no me he resignado y he insistido por tercera vez, pero preguntando. Y es que sintiéndome de este círculo vuestro no quería quedarme fuera, porque podría perderos un poco, y eso no.
Así que con todo esto que he empezado diciendo vengo a querer decir: perdón por el retraso, pero es que me me he quedado atascado en un semáforo...
Y volviendo a entrar en el motivo de la resolución con el que empecé la tarde pienso en Tomás de nuevo pero no me acuerdo bien lo que recordaba, bueno, sí, recordaba que un día le regalé un cuadro para su apartamento (a través de Enrique, el mensajero). En él me había estado debatiendo entre la melancolía del tema elegido y la rabia de que no me salía lo que quería hacer: un criptopaisaje, un pasiaje en el que se viera el decaimiento de la naturaleza, eso que nunca ven los pintores que pintan lo que ven pero no ven lo que pintan. Cuando por fin sentí que nada más podía hacer por él, ni por mí, lo dejé en un rincón del taller y un día se lo llevó Enrique para ti.
Después de algún tiempo nos encontramos y te pregunté por el cuadro, y tú, con esos ojazos tuyos tan redondos me dijiste: "No está mal. Grande". Y entonces me vi obligado a hablar sobre la fatiga del paisaje, sobre la naturaleza cubierta por... Cuando sentí que nada más podía explicar de ese cuadro, ni de mi, volviste a decir: "No, si no está mal. Pero mi apartamento es pequeño y el cuadro, grande".
En septiembre he conocido tu apartamento (con Enrique, Enrique siempre) y me he llevado de él (y de ti) un librito precioso y una cabeza de piedra que compraste en Santo Domingo. Y no he visto el cuadro triste, seguramente estará en algún rincón cavestany, y está bien ahí donde esté, ése es su sitio. Pero en el cuarto de estar, junto a la ventana más lejana a la entrada, estaba colgado otro cuadro tuyo que pinté hace muchos años. Y me dio mucha alegría verlo ahí. Pensarlo ahí contigo durante tanto tiempo, y sintiendo eso, creo que cada vez que vea la cabecita de piedra de Santo Domingo que me llevé de tu casa, instalada ahora entre otros objetos (míos esta vez, antes estaban entre cosas tuyas) me acordaré de ti, hablaré de ti si preguntan por el objeto, lo veré al pasar hacia mi estudio, me acostumbraré a él, y a que estés en mi casa, como yo estoy en la tuya, en ese cuadro alegre de hace tantos años.
Ahora me doy cuenta de que también estará leyendo esto ese círculo de seres queridos que te rodean, queridos y requeridos. Y ocupo mi lugar en esa piña, con su permiso. Saber estar en estos segundos lentos y en los segundos rápidos con los que te recuerdo. Para siempre.
Hubiera querido escribirte un poema, es lo que debiera atreverme a hacer, pero todo esto que sabes de mí, tan excesivo tantas veces, no me da para salir con versos y, además, cada vez que trato de resumir algo me siguen saliendo notas al margen, siempre debatiéndome entre lo minúsculo y lo gigantesco. Una vez hablamos de eso, a la vuelta de una siesta tuya (era verano, tú dormías tumbado sobre el sofá, con lo grande que eres ocupabas todo la superficie y aún te daban las piernas para salir por la ventana hasta el cerezo, y yo me bebía el güiqui caro de tus padres. ¡Papá, Octavio es el que se bebe el Chivas!) y ambos nos sentíamos y nos reconocíamos perdidos en las magnitudes. Lo grande y lo pequeño. Ahí seguiremos siempre, y en ese lugar tan caprichosamente indeterminado nos encontraremos cuando esté entumismado. Ahora ya sé cómo entrar y salir por esta ventana.

Berta dijo...

hola-
estoy pensando cómo escribiros.
Es extraño cómo de pronto las historias ajenas se convierten en parte de tu vida de esta forma.
Un post en el muro del grupo de Facebook del Siglo xxi me ha llevado al video maravilloso de la fiesta homenaje que hicisteis. De ahí me ha llevado por los dolorosos callejones de vuestras vidas. y no he podido evitar leer algunos de vuestro comentarios, y ver que hay muchos que no he leído por pudor.
Yo sé que no os conozco y es por eso un poco (no: un mucho) obsceno que yo esté aquí compartiendo dolor. Pero vuestra historia me ha hecho llorar, mucho. Y me gustaría poder quitaros aunque fuera una esquinita de ese dolor- no me imagino nada peor, no.
Hay una cosa que siempre he pensado cuando ha muerto alguien querido: lo único que realmente me consuela un poco es pensar que hay una cosas buena en que ellos se hayan ido antes que yo: y es que no han sufrido por verme morir. es un pequeño regalo que les hacemos a los que se van antes. Ese dolor que tenemos nosotros ahora, lo tendrían ellos si nos hubiéramos ido.
Y eso quería deciros.nada más.

Begoña dijo...

Hola Berta, acabo de leer tu comentario y quiero contestarte. No sé si te conozco, si fuiste amiga de Tomás, te agradezco que hayas compartido un rato de tu tiempo con nuestros recuerdos del hijo que se ha ido, demasiado pronto, por error. Son dolorosos, es cierto, no te sientas intrusa de los míos, cuando los he ido escribiendo tenía una sensación cósmica porque quería gritar muy fuerte este dolor por su pérdida que no se agota aunque suba a esta inmensa red que se ha construido. Él no está y ha sido una pérdida tan grande!

Begoña dijo...

Hoy hace 43 años que te abracé por primera vez, que te tuve en mis brazos, que tenías mi vida y era tuya Tomás, me acuerdo de lo largo que eras y lo tenso, tu tono muscular. Se han quedado vacios miz brazos y las manos ya no alcanzan a tocarte, están vacías y se llenan a menudo de un dolor que me rodea en medio de lo que sigue, está siguiendo sin tí. Tomás han adquirido sentido las palabras para siempre, ya nunca y es tal pérdida haberte perdido, que tú te hayas perdido. Ya no te puedo volver a esperar nunca más y esto da un sentido distinto a mis sensaciones y vivencias y es que me sigues faltando muchas veces porque todo sigue lleno de un recorrido contigo a tu lado. Hoy hemos estado en Ikea, el polígono comercial, las tiendas lo qe te gustaba recorrer para buscar no se que llegamos a buscar pero íbamos abuscar y te acompañaba o me ayudabas a hacer algún recado. Me sorprendo de seguir haciendo las cosas, de ir de venir de hablar yq ue nadie piense que estás a mi lado con la ausencia de tu desgraciada muerte ¿cómo puedo besar, abrazar o reírme sin ti? porque en lo más profundo de mí misma está siempre el dolor de tu pérdida, de lo que te ha pasado y que te has ido ya para siempre. Ya han acabado las torres de tus fotografías y han vuelto a salir las flores y las plantas de todos los veranos pero ahora todo está para mí sin tí. Mañana seguiré y haré mil cosas y sonreiré, máscara dolorosa y fría, y dentro seguiré acordándome ded lo que no tenía que ser y fue.

Begoña dijo...

Hola Tomás, buenas ¿dónde estás? ¿sólo en mi recuerdo? hoy te he echado en falta como cada día, han florecido muchas plantas en el jardín y el cerezo ha estado precioso también han faltado tus fotos. Las torres, las sigo viendo cada vez que salgo de casa ya están acabadas. Se han acabado varias cosas, estoy temblando en tu recuerdo, qué silencio! te llevo conmigo

Begoña dijo...

Al final hay que llegar a algún sitio, para charlar una vez más de nuevo ¿vamos a tu casa? tu casa, sensaciones tan contradictorias, tan terribles a veces, muchas veces, tu cuarto tu armario, la luz, la ducha, los mil y un objetos acumulados, todos con tu sentido, con tu ilusión y tu capricho, para tu: como si fuera, para calmar la sed. ¿Cómo puedo seguir andando -hablando- haciendo y deshaciendo ¿Cómo puedo seguir? si me caigo a cada nuevo paso, si la losa es tan grande y tan brutal. Me voy a dormir con tu recuerdo hijo, lo que me queda de ti.

Anónimo dijo...

Hostias, qué dolor; cuánto...
Cuánto lo siento
Aquellos que sufrimos eso mismo,
nos revuelve la empatía, tanto
que nos deja paralizados
Cuánto dolor, qué hostias...
da la vida. Un sinsentido
Lo siento y os acompaño
como ilustrador y extraño
Saludos

Begoña dijo...

Buenas noches Ilustrador y extraño, parece que no tanto para él. Gracias por comprenderle. que te vaya muy bien ilustrador.