Desde abajo miraba Tomás esta otra nave que, surcando el estrecho canal de Gran Vía, iba a llevarle a ese improbable lugar donde acaba el sufrimiento. Buscaba desde abajo paraísos imposibles,estrechos pasos sobre abismos de sombra que quiso recorrer hasta el final. Te llevaré , hijo mío , hasta el rio que se hace mar. Espérame y allí nos reuniremos y descansaremos juntos en esa frontera.
Te imagino hijo, ajustando tu perspectiva en esta imagen, interesado y disparando tu mirada hacia arriba ¿Acarició tu mirada este edificio? tu preciosa mirada que se escapaba cuando mi mirada te quería ver. Tu preciosa mirada reducida a cenizas. ¿Te adaptaste a su altura? tu altura recorrida y querida que me ayudaba a encontrarte entre una multidud. Tu altura reducida a cenizas. ¿Le dedicaste un tiempo sin angustia? Tu angustia, hijo querido mi angustia era por ti. Tu angustia reducida ahora a cenizas. Tomás, te has quedado convertido en un saquito de cenizas ¡ay! ¿qué va a ser de mí? Acaricio Tomás, hijo querido, los muebles, las paredes, este mundo al pasar, el aire, el agua, el pomo y te canto canciones, mis llantos silenciosos, me paro de pronto al caminar y sabiendo que todo es imposible, que te has ido, que has muerto, que ya no volverás, te acaricio Tomás ¿ves qué locura? con una canción triste que por ahora no encuentra su final.
Esta noche me cuesta mucho empezar.He borrado varias veces lo que me parecían palabras inconexas,reflexiones sobre un vacío,dudas acerca del destino de mis palabras y dudas también acerca de hacia quién deberían, esta noche,dirigirse. De modo, hijo, que hoy escribiré para ellos, para todos cuantos habeis hecho y haceis todavía, comentarios en esta ya muy larga columna. Sigue habiendo entradas,Octavio que me decías ayer que empezaban a escasear. Es natural, te dije, esto tendrá un final. Pero puede que todavía no. Sé que Marisa entra cada noche en busca de nuevas palabras pero es demasiado difícil superar esa especie de respetuoso pudor que hace de barrera infranqueable. Hoy le pedí a Eduardo que entrara, le dije cómo, y que participara, quizá con un soneto o un romance, que los escribe muy bellos, como de otra época,hoy los leímos juntos,con buena entonación y fue para mí un feliz descubrimiento. Sé que, algún día ,Margarita desde Buenos Aires escribirá con el corazón en la punta de los dedos,¿porqué no?, y acaso Maia, ya lo hicieron Juan y Cristina desde Montevideo. Otros amigos no se deciden ,no encuentran su lugar (y es de todos,seguro).Chamaca escribirá porque se lo he pedido también.Y quiere un dibujo de Tomás,y ya es suyo.Cuantos habeis escrito, Aurora,Francisco,Carlos,Cristina,Rebecca,Javier, Ferro,Almu e incluso Anónimo, volvereis a hacerlo.En una de esas noches en las que el recuerdo de Tomás envuelva vuestra memoria reclamando su lugar para seguir muriendo en paz. Pero no es fácil, ya lo sé, pasar al otro lado del espejo luminoso de esta columna,(de este recuadro) que nos devuelve nuestras palabras con la dureza de los signos y la terrible intimidad de los pensamientos que dejarán de ser pudorosamente nuestros. Mañana le pediré a Juan que publique algún dibujo de Tomás. Eso ayudará. Buenas noches bajo esta hermosa fotografía de aquella tarde.
Algunas fechas son como fotografías viejas, en blanco y negro, que aparecen todos los años en ese cajón en el que no hay más que fechas viejas. Mi madre empezó un día a romper todas las fotos que le gustaban, porque, decía le recordaban los buenos momentos que no volverían nunca más. Sin embargo (y no por llevarle la contraria) yo busco fechas en blanco y negro y cuando las encuentro las miro durante mucho rato y me parece que aquel momento revive y seguramente revive mejor de lo que fue, porque me lo invento, cada vez que miro las queridas fotos viejas me invento el momento en el que fueron hechas y las lleno de detalles y caminos de vivencias que se bifurcan y se pierden para volver luego al momento fijo enmarcado en el papel. He estado buscando fotos viejas en las que apareciéramos Tomás y yo para inventarme alguna conversación entre nosotros y reírme un rato con él. Pero no he encontrado ninguna. Tengo muchas con Gabi y de Gabi sólo, pero con Tomás o de Tomás no encuentro ninguna. Quizá haya alguna tomada en los años setenta u ochenta en la preciosa casita en la que los Cavestany Sánchez me enseñaron a comer kefir, me acuerdo que Tomás se reía de mí porque yo ponía caras raras, decía. O alguna otra en el jardín de la casa de la Avenida Aster, en alguna fiesta, no sé; también podría ser que en alguna inauguración, alguna de tantas de Enrique; o en La Mandrágora cuando los magos hacían prestidigitaciones para los padres, las madres y los hijos de tantas amistades. Quizá alguna de esas fotos que imagino esté entre muchas otras en algún cajón y, la verdad, me gustaría mucho tenerla. Por pasar algunos ratos con Tomás, inventándome la vida pasada. Si alguien tuviera alguna le ruego me la haga llegar por correo electrónico. Y si os apetece os contaría luego lo que hacíamos en ese momento, lo que hablábamos. Sé que él me hizo varias, quizá en el COAM, o en alguna feria de arte... o podría ser que Gabi o Enrique tomaran alguna junto al cerezo que tanto me gusta, no sé por qué creo recordar algo así, Tomás y yo junto al cerezo. Me es fácil inventarme cosas, incluso algunas veces me dan de comer, pero me es imposible inventarme una imagen fija, espectacularmente fija y persistente y dejarla quieta en un cajón, o en la cabeza. Bueno, no sé si es imposible, pero no es lo que busco. ¿Podría ser que algune en este portal tuviera una fotografía en la que Tomás y yo apareciéramos juntos? Un abrazo a todes.
4 comentarios:
Desde abajo miraba Tomás esta otra nave que, surcando el estrecho canal de Gran Vía, iba a llevarle a ese improbable lugar donde acaba el sufrimiento.
Buscaba desde abajo paraísos imposibles,estrechos pasos sobre abismos de sombra que quiso recorrer hasta el final. Te llevaré , hijo mío , hasta el rio que se hace mar.
Espérame y allí nos reuniremos y descansaremos juntos en esa frontera.
Te imagino hijo, ajustando tu perspectiva en esta imagen, interesado y disparando tu mirada hacia arriba ¿Acarició tu mirada este edificio? tu preciosa mirada que se escapaba cuando mi mirada te quería ver. Tu preciosa mirada reducida a cenizas. ¿Te adaptaste a su altura? tu altura recorrida y querida que me ayudaba a encontrarte entre una multidud. Tu altura reducida a cenizas. ¿Le dedicaste un tiempo sin angustia? Tu angustia, hijo querido mi angustia era por ti. Tu angustia reducida ahora a cenizas. Tomás, te has quedado convertido en un saquito de cenizas ¡ay! ¿qué va a ser de mí? Acaricio Tomás, hijo querido, los muebles, las paredes, este mundo al pasar, el aire, el agua, el pomo y te canto canciones, mis llantos silenciosos, me paro de pronto al caminar y sabiendo que todo es imposible, que te has ido, que has muerto, que ya no volverás, te acaricio Tomás ¿ves qué locura? con una canción triste que por ahora no encuentra su final.
Esta noche me cuesta mucho empezar.He borrado varias veces lo que me parecían palabras inconexas,reflexiones sobre un vacío,dudas acerca del destino de mis palabras y dudas también acerca de hacia quién deberían, esta noche,dirigirse. De modo, hijo, que hoy escribiré para ellos, para todos cuantos habeis hecho y haceis todavía, comentarios en esta ya muy larga columna.
Sigue habiendo entradas,Octavio que me decías ayer que empezaban a escasear. Es natural, te dije, esto tendrá un final. Pero puede que todavía no. Sé que Marisa
entra cada noche en busca de nuevas palabras pero es demasiado difícil superar esa especie de respetuoso pudor que hace de barrera infranqueable. Hoy le pedí a Eduardo que entrara, le dije cómo, y que participara, quizá con un soneto o un romance, que los escribe muy bellos, como de otra época,hoy los leímos juntos,con buena entonación y fue para mí un feliz descubrimiento.
Sé que, algún día ,Margarita desde Buenos Aires escribirá con el corazón en la punta de los dedos,¿porqué no?, y acaso Maia, ya lo hicieron Juan y Cristina desde Montevideo.
Otros amigos no se deciden ,no encuentran su lugar (y es de todos,seguro).Chamaca escribirá porque se lo he pedido también.Y quiere un dibujo de Tomás,y ya es suyo.Cuantos habeis escrito, Aurora,Francisco,Carlos,Cristina,Rebecca,Javier, Ferro,Almu e incluso Anónimo, volvereis a hacerlo.En una de esas noches en las que el recuerdo de Tomás envuelva vuestra memoria reclamando su lugar para seguir muriendo en paz.
Pero no es fácil, ya lo sé, pasar al otro lado del espejo luminoso de esta columna,(de este recuadro) que nos devuelve nuestras palabras con la dureza de los signos y la terrible intimidad de los pensamientos que dejarán de ser pudorosamente nuestros.
Mañana le pediré a Juan que publique algún dibujo de Tomás.
Eso ayudará.
Buenas noches bajo esta hermosa fotografía de aquella tarde.
Algunas fechas son como fotografías viejas, en blanco y negro, que aparecen todos los años en ese cajón en el que no hay más que fechas viejas. Mi madre empezó un día a romper todas las fotos que le gustaban, porque, decía le recordaban los buenos momentos que no volverían nunca más.
Sin embargo (y no por llevarle la contraria) yo busco fechas en blanco y negro y cuando las encuentro las miro durante mucho rato y me parece que aquel momento revive y seguramente revive mejor de lo que fue, porque me lo invento, cada vez que miro las queridas fotos viejas me invento el momento en el que fueron hechas y las lleno de detalles y caminos de vivencias que se bifurcan y se pierden para volver luego al momento fijo enmarcado en el papel.
He estado buscando fotos viejas en las que apareciéramos Tomás y yo para inventarme alguna conversación entre nosotros y reírme un rato con él. Pero no he encontrado ninguna. Tengo muchas con Gabi y de Gabi sólo, pero con Tomás o de Tomás no encuentro ninguna. Quizá haya alguna tomada en los años setenta u ochenta en la preciosa casita en la que los Cavestany Sánchez me enseñaron a comer kefir, me acuerdo que Tomás se reía de mí porque yo ponía caras raras, decía. O alguna otra en el jardín de la casa de la Avenida Aster, en alguna fiesta, no sé; también podría ser que en alguna inauguración, alguna de tantas de Enrique; o en La Mandrágora cuando los magos hacían prestidigitaciones para los padres, las madres y los hijos de tantas amistades.
Quizá alguna de esas fotos que imagino esté entre muchas otras en algún cajón y, la verdad, me gustaría mucho tenerla. Por pasar algunos ratos con Tomás, inventándome la vida pasada. Si alguien tuviera alguna le ruego me la haga llegar por correo electrónico. Y si os apetece os contaría luego lo que hacíamos en ese momento, lo que hablábamos. Sé que él me hizo varias, quizá en el COAM, o en alguna feria de arte... o podría ser que Gabi o Enrique tomaran alguna junto al cerezo que tanto me gusta, no sé por qué creo recordar algo así, Tomás y yo junto al cerezo.
Me es fácil inventarme cosas, incluso algunas veces me dan de comer, pero me es imposible inventarme una imagen fija, espectacularmente fija y persistente y dejarla quieta en un cajón, o en la cabeza. Bueno, no sé si es imposible, pero no es lo que busco.
¿Podría ser que algune en este portal tuviera una fotografía en la que Tomás y yo apareciéramos juntos?
Un abrazo a todes.
Publicar un comentario