Habíamos dejado hasta ahora esta foto sin comentarios.Supongo que sin ninguna razón en especial. Y es, mi queridísimo Tomás, otra foto más de tu Gran Vía, nuestra Gran Vía que habíamos mirado casi con los mismos ojos. Una foto dura, rota por ese eje de farolas que la atraviesan verticalmente como un desgarrón oscuro y exacto, como una herida negra. ¡Cómo no voy a pensar esta noche en tus heridas! Pero no voy a pensar en ellas, voy a pensar en tu alegre día de fotógrafo madrileño,en tu sonrisa y en tu insistencia para conocer la impresión que me causaban tus encuadres, tus lugares. Son todas buenas hijo mío y recuerdo con alegría que pude decírtelo,que me diste la oportunidad de decirte que eras muy importante para mí, que te quería, que arrancaras la culpa de tu hermosa cabeza torturada. De nada eras culpable y te lo pude repetir cien veces. Has conseguido que tantos te quisieramos...
Tomás, no hay nada que no sea un recuerdo de tu ausencia/presencia emocionado. Estoy respirando por tí, sigo estando a tu lado y se me hace real el que te has ido, que no vuelves y tengo que saberlo. Es un instante: saber se hace constancia, se cruza el pensamiento, es una rebelión, es un chasquido, es el dolor que impone tu muerte que es real, que ha existido, que se cruzó hace dos meses, dos, en tu camino y te arrebató la vida, tu vida, mi vida, atormentada. Y te fuiste aquel domingo, malditos los domingos y la hora. La inflexión, el instante, un punto de final, de inicio para siempre.
2 comentarios:
Habíamos dejado hasta ahora esta foto sin comentarios.Supongo que sin ninguna razón en especial. Y es, mi queridísimo Tomás, otra foto más de tu Gran Vía, nuestra Gran Vía que habíamos mirado casi con los mismos ojos. Una foto dura, rota por ese eje de farolas que la atraviesan verticalmente como un desgarrón oscuro y exacto, como una herida negra. ¡Cómo no voy a pensar esta noche en tus heridas!
Pero no voy a pensar en ellas, voy a pensar en tu alegre día de fotógrafo madrileño,en tu sonrisa y en tu insistencia para conocer la impresión que me causaban tus encuadres, tus lugares. Son todas buenas hijo mío y recuerdo con alegría que pude decírtelo,que me diste la oportunidad de decirte que eras muy importante para mí, que te quería, que arrancaras la culpa de tu hermosa cabeza torturada. De nada eras culpable y te lo pude repetir cien veces. Has conseguido que tantos te quisieramos...
Tomás, no hay nada que no sea un recuerdo de tu ausencia/presencia emocionado. Estoy respirando por tí, sigo estando a tu lado y se me hace real el que te has ido, que no vuelves y tengo que saberlo. Es un instante: saber se hace constancia, se cruza el pensamiento, es una rebelión, es un chasquido, es el dolor que impone tu muerte que es real, que ha existido, que se cruzó hace dos meses, dos, en tu camino y te arrebató la vida, tu vida, mi vida, atormentada. Y te fuiste aquel domingo, malditos los domingos y la hora. La inflexión, el instante, un punto de final, de inicio para siempre.
Publicar un comentario